La usuaria con más followers es la cantante Lady Gaga, con 8,4 millones, seguida de Justin Bieber (7,7) y Britney Spears (6,9). Les sigue en cuarta posición el presidente de EEUU, Barack Obama (6,7). La mitad de los mensajes que se leen en la red social los escribe un pequeño grupo de 20.000 superusuarios, según un estudio realizado por expertos de la Universidad de Cornell.
Sin embargo, según leo hoy en Público,los usuarios de Twitter sólo consideran relevantes el 36% de los tuits que leen.
Este estudio, elaborado por investigadores del MIT, Georgia Tech y la Universidad Carnegie Mellon, también señala que, entre los 43.000 encuestados sometidos a su propio timeline, también se dejan sin catalogar el 39 % de los tuits. El resto son los mensajes que no merecen leerse.

Las fronteras entre países no dejan de ser convenios más o menos arbitrarios, pero las fronteras también se levantan virtualmente a causa de los idiomas. Como puede observarse en
Un estudio realizado por Scott A. Golder y Michael Macy, investigadores del departamento de sociología de la Universidad de Cornell, Nueva York (EE UU) y publicado en el último número de Science ha analizado el estado de ánimo del planeta a través de Twitter. Es decir, las emociones colectivas de una parte sustancial de la humanidad.
Cuando veo cómo últimamente se están organizando las personas para reclamar sus derechos frente a una clase política que ya no les representa (15M, acampadas en las principales ciudades, periodismo paralelo para dejar en evidencia las manipulaciones mediáticas, etc,), la verdad es que me cuesta imaginar cómo se desarrolla el fenómeno paso a paso. A través de las redes sociales, unos avisan a sus amigos, y sus amigos avisan a otros amigos, y así sucesivamente. Pero imaginar el proceso se me antoja tan difícil como imaginarme todas las estrellas que hay en el universo.
Difícilmente uno puede desvincularse de sus arraigos culturales: el acento, la ideología, las tradiciones, incluso la personalidad, tal y como os expliqué en el artículo 