Richad Wiseman, junto a la experta en acústica Sarah Angliss, llevaron a cabo un experimento para probar hasta qué punto los infrasonidos podían ser los responsables de nuestras visiones místicas.
Para ello reunieron a un grupo grande de personas que debían relatar cómo se sentían en cada momento, mientras eran sometidos a infrasonidos o no, según. Sarah tuvo la idea de incorporar secretamente infrasonido a ciertas piezas ejecutadas en un concierto en directo, para descubrir si la onda afectaba a la forma en que la audiencia percibía la música.
Junto a los especialistas en acústica del Laboratorio Nacional de Física, Richard Lord y Dan Simon, pues, celebraron dos conciertos inusuales en una de las principales salas de conciertos del distrito South Bank de Londres.
Habíamos dejado a Vic Tandy,
No recuerdo ninguna película de la historia del cine cuyo protagonista, tras sufrir una intensa experiencia paranormal (por ejemplo, ver o interactuar hasta cierto punto con lo que parece un fantasma o un espíritu) sencillamente asuma que no sabe lo que ha visto y que hay docenas de explicaciones más plausibles de lo que acaba de sucederle que un simple fantasmas. Y que finalmente la película se resuelva de esa forma madura y escéptica. (Dentro de poco se estrena la esperada Luces Rojas, de Rodrigo Cortés: esperemos que sea una excepción).
Las palabras tienen poderes ocultos, ya sea por el sonido que emiten al pronunciarse como los significados que encierran, así como los lastres culturales que arrastran. Como si fueran palabras leídas en un grimorio por Harry Potter. Los retóricos saben usar algunas parcelas de ese poder, pero existen otras ramificaciones subterráneas que apenas se pueden controlar y que, fonía a fonía, nos desvelan cómo son capaces de modificar nuestra mente gracias a la tecnología de la neuroimagen.
Estamos ante una nueva hazaña científica que puede ayudarnos a comprender mejor el material del corazón de las estrellas y los planetas gigantes, así como a recrear los procesos de fusión nuclear que hacen funcionar al Sol. Y es que ha sido creada “materia densa caliente” a dos millones de grados y a partir de papel de aluminio. Todo el proceso se produjo en apenas una billonésima de segundo, según publican esta semana en Nature.
El arte puede verse revolucionado por los avances tecnológicos hasta puntos insospechados, desde el análisis de obras literarias (mediante software) hasta el escrutinio de obras pictóricas o escultóricas, como ya os explicaba en el artículo
Estamos ante un libro que se parece mucho (aunque sea inferior) a aquella pequeña maravilla que es 