
En un esfuerzo para construir chips más rápidos cada día, muchos investigadores están trabajando en la posibilidad de construir ordenadores ópticos. En estos ordenadores, la información está codificada en forma de fotones en lugar de electrones, permitiendo que grandes cantidades de datos se procesen simultáneamente.
Pero antes de que podamos pensar en un ordenador óptico, hace falta diseñar una estructura que pueda manipular la luz a nuestro antojo. Actualmente, los ordenadores funcionan a partir de semiconductores que permiten que la electricidad los atraviese o no. De esa forma somos capaces de diseñar puertas lógicas (AND, OR, XOR, etc.) Por analogía, los computadores ópticos deberían emplear semiconductores ópticos que permitan que una amplica gama de longitudes de onda los atraviese o no a voluntad.

Una de las tramas de ciencia ficción que, a priori, más me seduce es el de la humanidad topándose con una especie de enciclopedia galáctica o reservorio de conocimientos extraterrestres en el que poder bucear caprichosamente. Tal vez la saga de novelas que mejor explota este concepto sea 
Un sondeo sobre cómo obtenemos la información de Internet reveló que una persona normal presta más atención a los aspectos superficiales de una página web que al contenido.
La educación es la única manera que tiene el ser humano de superar sus propias limitaciones culturales, psicológicas y hasta biológicas. Así pues, tal vez dos de las cuestiones más espinosas para el avance de la civilización sean: ¿qué es la educación? y ¿dónde o de quién podemos recibir esa educación?
Hay personas epistémicamente hambrientas, curiosas insaciables, adictas a la información. Pero, en general, todos nosotros poseemos esos rasgos en menor o menor medida.
Por ejemplo, echemos un vistazo a la información contenida en los sonidos y las imágenes, que también se cuentan con estas unidades: los bits.
Vamos hacer un ejercicio de endogamia, o quizás de autoanálisis: ¿podríamos calcular cuánta información posee este artículo que ahora mismo estáis leyendo? No hablamos de lo valiosa que pueda ser esta información, ni tampoco de los cambios que podría producir en vuestra mente. Sencillamente de la información que contiene en bruto, independientemente de su valor informativo.
Una de las teorías que nacen en determinadas circunstancias pero que luego se aplican en las más dispares disciplinas, es la Teoría de la Información. Su autor, Claude Elwood Shannon, que le dio el nombre de “Una teoría matemática de la comunicación.” Este matemático e ingeniero elaboró esta potente teoría por un encargo de los Laboratorios Bell, que intentaban optimizar la transmisión de la información por cable telefónico, de modo que se evitaran distorsiones, o ruidos de fondo, y se economizara al máximo la transmisión (se utilizaran el mínimo número de elementos posible para transmitir la misma información).