El saber sí que ocupa lugar: escoge bien lo que vas a aprender

El saber sí que ocupa lugar: escoge bien lo que vas a aprender
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HOY SE HABLA DE

De todas las bengalas aforísticas, la que más me sorprende es la de "el saber no ocupa lugar". Si fuera así, que no lo es, no tienes tiempo de aprenderlo todo. Tienes que cribar. Si todo valiera lo mismo, como parece inferirse, ¿por qué no se memorizan todos los pokémon en clase?

Me siento menos solo sabiendo que al menos Unamuno ya lo dijo antes que yo hace más de un siglo, mutatis mutandis, en La enseñanza del latín en España (1894):

A todas horas se oye el fatal aforismo de que “el saber no ocupa lugar”, al cual, aun cuando no fuera error a la letra, porque el saber ocupa lugar, se podría siempre oponer este otro: “El aprender ocupa tiempo”, y el tiempo es oro.

Aprender lo importante

Además, como ya se ha dicho, el saber sí que ocupa lugar, exceptuan todo el tiempo que necesitamos para adquirirlo y procesarlo. Robert Birge, profesor e investigador de la Universidad de Connecticut que analizaba la capacidad de almacenamiento de las proteínas, la estimaba entre 1 y 10 Terabytes en el año 1996, presuponiendo que una neurona era un bit.

Más cerca en el tiempo, en el año 2008, consideraba en una entrevista para la radio que en realidad podría ser algo más cercano a 30 o 40 Terabytes, dado que el cerebro no almacena información del mismo modo que un ordenador.

Es mucha información, pero no es toda la información. Además, aunque eventualmente existan personas que lo puedan recordar todo, esto no es conveniente: aprender también pasa por olvidar, y por pasar por alto, y por buscar más patrones en vez de información bruta sin más. En moscas de las fruta, por ejemplo, un reciente estudio ha tratado de describir fisiológicamente cómo sucede tanto el aprendizaje como el olvido, y cómo a veces se solapan.

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Tal vez, en vez de aceptar que todo conocimiento es digno de aprenderse porque disponemos de un cerebro sin límite, deberíamos olvidarnos de tales aforismos y apostar por los que nos recuerdan qué es lo más importante.

Por ejemplo, a juicio de Richard Dawkins, es lo siguiente: conocer el funcionamiento de los experimentos de control a doble ciego y cómo se adquiere y valida el conocimiento. Eso nos permitiría disponer de un equipamiento cognitivo mucho más afinado. Lo que nos evitaría que existan centros como el de la foto anterior, o vendedores de humo como el Maestro Bayo o Vandana Shiva:

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