
Según un diccionario médico, la Agnosia, es un trastorno de la facultad de reconocer los objetos, que no puede atribuirse solamente a deficiencias de tipo sensorial, sino que implica cierta deficiencia específica en el orden intelectual.
Existen variedades de agnosia que corresponden a los órganos de los distintos sentidos: ceguera, sordera verbal, táctil, etc.
Investigadores de Carnegie Mellon y la Universidad de Princeton estudiaron el cerebro de un paciente, llamémoslo SM, y pudieron descubrir que no solo se veía afectado la parte del hemisferio derecho que se había dañado en un accidente, sino también el hemisferio izquierdo sin ningún tipo de lesión aparente.
Después de hacerle una resonancia magnética (MRI) y comparar resultados, hicieron grandes hallazgos y los publicaron en la revista Neuron.

Auto-mutilación, balanceo repetitivo, ingesta de heces y beber la orina. No os estoy describiendo el ambiente en un manicomio sino lo que se cuece entre chimpancés en cautividad. 

Suele ser propio de personalidades egocéntricas el considerar al resto de los mortales como tontos, raros o locos. A pesar de eso, lo confieso: a veces creo que a mi alrededor hay gente que está loca. Pero loca de verdad. No loca en plan “ay, qué locos”, sino clínicamente locos, con problemas mentales graves. A veces creo que estoy en un manicomio o en una orgía de borrachos en la que yo soy el único abstemio.
El sabor es más importante de lo que parece. Nos sirve para detectar cuándo un alimento está en mal estado, pero también qué alimentos nos convienen más a nivel nutritivo. 