Hace un tiempo os explicaba algunas intimidades de los astronautas, por ejemplo, cómo practicaban sexo (o cómo era su kamasutra espacial), Por qué los astronautas pierden a veces sus uñas o de dónde sale el oxígeno que respiran los astronautas en las estaciones espaciales.
Incluso os desvelé cuán difícil es silbar en el interior de un traje espacial. Sí, por muy contentos que estéis, por muy laboriosa que sea vuestra tarea durante una EVA (Extra-Vehicular Activity), lo tenéis difícil si queréis llamar a Pepito Grillo. Silbar es muy difícil debido a la baja presión interna del traje. Con todo, esta dificultad se encuentra sobre todo en los trajes diseñados por los estadounidenses: en los trajes de cosmonauta ruso se puede silbar sin demasiado esfuerzo. Eso es debido a las distintas presiones operativas de los trajes: 30 kPa para los EMU de la NASA y 40 kPa para los Orlán rusos.
Hoy, sin embargo, toca hablar de música. Concretamente de la música que escuchan los astronautas. Para ello, nada como sumergirse en la tracklist que ha dado a conocer la Agencia Espacial Europea (ESA): todos los temas musicales que han acompañado a los astronautas desde que comenzaron los vuelos espaciales tripulados. Aunque el vals del Danubio Azul de Johann Strauss recuerda la clásica escena en la película 2001: Odisea del espacio, la primera canción que se escuchó fue una melodía hawaiana a bordo de la nave Gemini 7, en diciembre de 1965.

Y la ganadora es la canción Weightless de Marconi Union. Podéis escucharla 
Seguro que os ha pasado como a mí. Suelo escuchar mucha música en mi reproductor de mp3 (no importa si es un iPod o cualquier otro, siempre y cuando tenga la opción random) mientras voy en bicicleta por el paseo marítimo, mientras paseo por la montaña los días de mucho viento (ir en bici, entonces, es un engorro), para inducirme un estado de ánimo concreto vía auditiva a fin de escribir algún contenido… así que suelo poner a menudo la reproducción de mi música (más de 1.500 temas) en modo Shuffle.
Mide 10 micrones (un micrón equivale a una millonésima parte de un metro) Es decir, que es tan grande como un glóbulo rojo. Sus seis cuerdas miden 100 átomos de ancho. Es una nanoguitarra. El instrumento musical más pequeño jamás creado. Es una copia de un diseño clásico de la legendaria Gibson Flying V.
Basta con que suene nuestra música favorita o algún tema con mucha percusión y, sin apenas darnos cuenta,
Nadie tiene dudas del poder comercial que posee la rima. Podemos observarlo en los anuncios publicitarios (“el frotar se va a acabar”). También en la poesía, que para muchos es la quintaesencia del pensamiento bello. Y por supuesto es uno de los ardides que emplea un cantante para encandilar a las masas (“sí, tía, esa letra dice justo cómo me encuentro, parece como si me la estuviera cantando sólo a mí.”)
A pesar de que ya se ha demostrado que determinados estímulos intelectuales no tienen efecto alguno en los bebés, ni mucho menos cuando el bebé todavía permanece en el claustro materno (quizá el ejemplo paradigmático sea la creencia de que
A veces, con aires de antropólogo (e incluso de entomólogo, en algunos casos), he cruzado el umbral de una de esas tiendas de ropa joven y cool, de colores llamativos, precios escandalosos y tallas pequeñas (y en algunos casos, encefalograma plano tanto de vendedores como de clientes: parecen recién salidos de un after hours).