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Aunque digamos lo contrario, siempre nos suelen gustar las mismas canciones

Aunque digamos lo contrario, siempre nos suelen gustar las mismas canciones
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En 2012, un grupo de investigadores publicó un estudio que analizaba 464 411 grabaciones de música popular de todo el mundo llevadas a cabo entre 1955 y 2010, determinando que la diferencia entre los nuevos éxitos y los viejos no consistía en la presencia de complejas estructuras de acordes.

En realidad, solo eran cambios en la instrumentación lo que proporcionaba un sonido fresco.

Familiaridad

Porque, en el fondo, siempre escuchamos el mismo tipo de música. Sobre todo si hablamos de la música pop. Esto no significa que suenen igual, sino que tienen una estructura muy similar. Una estructura que nos resulta familiar y, por eso, atractiva.

Una buena prueba de ello es el vídeo 4 Chords, en el que un grupo de comedia musical, Axis of Awesome, ejecuta un puñado de canciones con los mismos cuatro acordes: I-V-vi-IV (en clave de do mayor, esta progresión es do-sol-la menor-fa).

Tal y como abunda en ello Derek Thompson en su libro Creadores de Hits:

Esta progresión de acordes es la columna vertebral de decenas de obras clásicas, incluyendo viejos éxitos ("Let It Be", de los Beatles), pop de karaoke ("Don´t Stop Believin", de Journey), country ("Take Me Home Country Roads", de John Denver), arena rock ("Whit or Whitout You", de U2), musicales de dibujos animados ("Can You Feel the Love Tonight", de El rey león), pop acústico (I´m Yours", de Mraz), reagge ("No Woman, No Cry", de Bob Marley) y dance pop moderno ("Paparazzi", de Lady Gaga).

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