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Ayer hablábamos de cómo se contrae el músculo estriado y hacíamos referencia a que las diferencias entre las células que forman el aparato locomotor y el miocardio son mínimas, así que he supuesto que sería interesante completar el tema revisando el funcionamiento del automatismo cardíaco.
Aunque hay factores externos que regulan el funcionamiento del corazón, principalmente por vía nerviosa autónoma y endocrina (sistema renina angiotensina aldosterona), el trabajo de esta bomba se debe a sus particulares propiedades eléctricas intrínsecas. Dentro del miocardio, distinguimos un grupo especializado en despolarizarse de forma espontánea, sin necesidad de ningún estímulo externo, y conducir este potencial de acción a todas las células del músculo cardíaco para lograr el llenado y vaciado de sus cavidades.
El marcapasos del corazón en condiciones normales es el nódulo sinusal, senoauricular o de Keith-Flack (NSA), que se halla en la pared posterior de la aurícula derecha, junto a la desembocadura de la vena cava superior. Su ritmo predomina debido a su alta frecuencia de descarga, lo que anula a los marcapasos inferiores.
El impulso eléctrico desencadenado por el NSA baja por las aurículas hasta el nódulo aurículo-ventricular o de Aschoff-Tawara (NAV), situado en el tabique interauricular junto al anillo de la válvula tricúspide. Su función es el retraso fisiológico de la conducción, para que el ventrículo pueda llenarse antes de ser estimulado. En el caso de que el NSA se lesionase, el NAV sería el responsable de marcar el ritmo cardíaco.
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