Con muchas ganas de echarle el guante al último libro del psicólogo cognitivo Steven Pinker, “The Better Angels of Our Nature: The Decline of Violence in History and its Causes” (Los ángeles nobles de nuestra naturaleza: El declive de la violencia en la historia y sus causas), un tomo voluminoso donde argumenta y aporta datos sobre una idea que ya ha reflejado en varios de sus libros y conferencias (que la humanidad es cada vez menos violenta, sobre todo en el entorno urbano), me he topado esta mañana con una noticia que contradice la tesis de Pinker: se ha percibido un incremento sustancial de violencia en el mundo, pero de la vinculada a la religión.
Según un estudio del Pew Research Center’s Forum on Religion & Public Life, casi un tercio de la población mundial (2.200 millones de personas) padece hostilidades sociales o restricciones por su fe, y ese segmento de la población ha sufrido un incremento de las mismas entre mediados de 2006 y mediados de 2009. A nivel global, las hostilidades religiosas se incrementaron en 23 países de nuestro planeta en ese mismo periodo (en un 12% de las naciones).

Cuando nos imaginamos cómo pudo haber sido una guerra, estamos influidos inevitablemente por las películas que hemos visionado, lo cual nos lleva a concebir tópicos cinematográficamente plausibles que en realidad nunca suceden: por ejemplo, que disparándole a un coche, éste salta por los aires. Las películas de El señor de los anillos o 300 también nos han hecho creer que las batallas eran esencialmente dos bandos de miles de soldados enfrentándose en mitad de la nada: algo también inverosímil porque esos miles de soldados, con sus caballos, precisan de tanto sustento que no llegaría muy lejos (o debería ir de pueblo en pueblo agotando todos sus recursos).
Pues ahora resulta que Anders Behring Breivik, el terrorista que ha conmocionado a Noruega con la masacre de la isla de Utoya y la bomba en Oslo, jugaba con ‘World of Warcraft‘ con el objetivo de mantenerse alejado de familiares y amigos, y a ‘Call of Duty‘ para entrenar.
Como sospecho que los dos temas más controvertidos de esta serie de artículos son los del terrorismo y la violencia de género (no sólo porque sean temas importantes sino, sobre todo, porque son temas por los cuales hay una sensibilidad artificialmente aumentada y un sesgo políticamente correcto muy fuerte), me he tomado la libertad de añadir aquí las réplicas de una lectora que tuvo la oportunidad de leer fragmentos de estos artículos antes de que se publicasen.
Nuestro cerebro, al haberse formado en contextos con tan pocos individuos relevantes, carece recursos para enfocar claramente las muertes que se suceden a su alrededor.
Finlandia y Noruega no se caracterizan por ser especialmente machistas (al contrario de España). Así pues ¿qué está pasando? ¿Por qué mueren más mujeres por parte de sus parejas? Una posible respuesta tal vez sea que el contexto conyugal se cultiva más en países nórdicos, donde se hace mucha más vida hogareña debido a las condiciones climáticas adversas, al contrario que España.
Recordemos las víctimas de violencia de género en España en un año: unas 70. Ahora leamos de corrido las víctimas de otros accidentes por parte de Ben Sherwood:
El problema es más grave de lo que parece porque afecta a los propios periodistas, que consideran honesto su trabajo. No hace mucho, por ejemplo, tuve la oportunidad de escuchar el lamento de una periodista sobre el alarmante número de víctimas de violencia de género en España. Asimismo, pronunciaba el siguiente deseo: espero que algún día me levante por la mañana con la noticia de que ya no hay víctimas de género, esta lacra execrable que no entiende de clases.
Hasta que no se establezca un mecanismo de control informativo que permita que cale en la gente que es mucho más probable que a un estadounidense lo mate el virus de la gripe, una apendicitis o la propia Policía a que fallezca de un ataque de Al Qaeda, políticos como Bush podrán seguir alarmando a los votantes para erigirse como máximo salvador, obviando, quizá, otras necesidades más perentorias.
No os asustéis, el título no es tan endogámico como parece: los comentaristas agresivos no son exclusividad de Genciencia sino de cualquier otro blog con un tráfico considerable de visitantes (Según el ranking de blogs de Alianzo (actualizado semanalmente con datos de Technorati, Alexa, Google, Yahoo, Menéame y Bloglines) Genciencia está en el puesto 51 del mundo, el 36 de España… y