Libros que hablen de curiosidades científicas hay muchos, pero la mayoría son continuo reciclajes de preguntas y respuestas típicas. Éste libro es diferente. No sólo porque se limite a las curiosidades del reino animal, sino porque las curiosidades que aborda son ciertamente poco conocidas o especialmente brillantes y divertidas. No en vano, el autor es inglés, y el aroma a humor british atufa a la legua.
El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) de John Lloyd y John Mitchinson es un libro que hay que tener. Y además está prologado por Stephen Fry, y eso ya vale su peso en oro. Pero la razón os la explicaré al final: es demasiado idiosincrática para ponerla al principio.
El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) trata de quitarnos las ganas para siempre de buscar marcianos: los verdaderos extraterrestres son los animales que nos rodean. Basta con fijarse un poco en ellos.
El libro está organizado y escrito de tal manera que resulta muy ameno de leer: a cada animal se le han reservado dos páginas, todos ellos están organizados por orden alfabético y, los autores, nos explican sólo los aspectos más poco conocidos de su biología o sus costumbres, dejando lo obvio para otra clase de manuales.
¿Creéis saber cómo es un gato o un conejo? Después de leer el capítulo correspondiente a estos animales, descubriréis que en realidad no sabíais nada de ellos. Como tampoco que los albatros pueden volar sin tocar el suelo durante 10 años (incluso duermen volando), las cigarras cantan números primos, las sanguijuelas tienen 34 cerebros, las orcas lloran la muerte de los suyos o que el burro es uno de los animales más valientes del mundo.

Este libro es especial para mí por muchos motivos. Sobre todo los que atañen a su blackground, digamoslo así. Todo empezó con los Monty Python, de los que me declaré fan incondicional. Más tarde descubrí la serie de televisión The Black Adder. ¿Qué relación guardaban? Pues que Stephen Fry era amigo tanto de los Monty Python como de Hugh Laurie (actor en The Black Adder y ahora célebre por su papel en House). Y es que Stephen Fry (prologuista del libro que nos ocupa) me encanta. ¿No habéis leído su biografía? Deberíais: comediante nato, homosexual a mucha honra, estuvo en la cárcel, y ahora se ha convertido posiblemente en el mejor divulgador de ciencia y cultura en general de toda Gran Bretaña. Y bueno, todo esto empezó a gustarme todavía más cuando visité Escocia, concretamente la exquisita ciudad de St Andrews, de cuya imponente Universidad fue rector John Cleese (integrante de Monty Python), de 1970 a 1973, revolucionando muchas de sus inmutables costumbres. ¿Y qué pinta aquí el autor del libro que nos ocupa, es decir, John Lloyd? Pues que es gran amigo de Fry, y también es productor de The Black Adder, y de otras series británicas indispensables, y además, estudiando en Cambridge, se hizo amigo, y más tarde compartió un apartamento, con Douglas Adams, sí, el desopilante autor de Guía del autoestopista galáctico.
Hoy voy a hablaros del carnívoro más extendido y numeroso de la Tierra. No, no se trata de un norteamericano adicto al Mcdonald´s, sino del zorro. Y es que podéis encontrar zorros en todos los rincones del mundo, desde los desiertos más calurosos hasta el Polo Norte.
A pesar del mito, los topos no son ciegos, pero sin duda jamás deberíamos confiar demasiado en la agudeza visual de un topo: sólo distinguen entre la luz y la oscuridad.
La descripción más corta y acertada de la sanguijuela no es chupasangre, ni vampiro viscoso, ni tampoco pegajoso como una lapa. La descripción más corta y acertada es: barómetro que muerde.
La rata es una máquina de supervivencia. Un cyborg venido del futuro para matar al salvador de la humanidad. Un miembro del clan McLeod, un inmortal, sólo puede quedar uno. Un símbolo que debería crear más alarma que la cruz gamada. Atención a las siguientes cifras:
El causante de las oleadas de peste bubónica que asolaron Europa y Asía fueron posibles gracias a algo tan insignificante como una pulga, concretamente la Xenopsylla cheopis, la pulga de la rata oriental.
Ha empezado un nuevo curso escolar y, con él, las consabidas medidas de seguridad para evitar que nuestros hijos sean pasto de los piojos. Pero ¿cuáles son los secretos de estas diminutas y omnipresentes criaturas?
-Los pingüinos son omnipresentes… en la Antártida: dos tercios de esta región son pingüinos. Pero que esta imagen no os confunda: también hay pingüinos que viven en selvas tropicales costeras, por los crestados de Fiordland, Nueva Zelanda, o en cuevas volcánicas tropicales, como los de las Galápagos. Sólo los pingüinos Adela y emperador viven exclusivamente en la Antártida. 