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Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XLII): la pulga

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XLII): la pulga
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El causante de las oleadas de peste bubónica que asolaron Europa y Asía fueron posibles gracias a algo tan insignificante como una pulga, concretamente la Xenopsylla cheopis, la pulga de la rata oriental.

Esta clase de pulga siempre está hambrienta, y tiene menos criterio gastronómico que un consumidor frecuente del McDonald´s. Si bien la plaga comenzó con los roedores, fueron las pulgas que se alimentaban de ellos quienes la extendieron: las bacterias se reproducen a tal velocidad que bloquean el tránsito intestinal de las pulgas. Con la boca goteando sangre infectada, se preparan para picar a cualquier mamífero que se ponga a tiro… entre ellos, más de 1.000 millones de seres humanos.

Algo curioso de las pulgas de nuestros perros es que probablemente sean pulgas de gatos, que son las más frecuentes y se mantienen con casi cualquier mamífero. La única condición que reclaman las pulgas es que el animal pernocte en un lugar recogido, ya que los huevos de las pulgas no se adhieren a su anfitrión: caen y se alimentan de las deposiciones de las pulgas adultas (¿os acordáis de la analogía con McDonald´s?).

La imagen no puede ser más dantesca: una pulga adulta absorbiendo 15 veces su peso en sangre al día y, luego, excretando el alimento de las larvas, que son ciegas y se parecen a gusanos. Cuando se transforman en crisálida, los capullos pueden permanecer inactivos durante un año, esperando a que nuestras vibraciones los eclosionen. Ni H.R. Giger hubiera imaginado algo así.

Pero si nuestros animales domésticos tienen pulgas es algo que aplaudirán sin duda las tiendas de mascotas. Veréis, hoy en día el negocio del cine sería insostenible si no fuera por el ingreso que se realiza de la venta de palomitas y refrescos en las salas de cine (de hecho, los cines se construyen concienzudamente para situar bien los puestos de venta de palomitas a fin de que, incluso cuando salimos al lavabo, podamos comprar más palomitas). Algo parecido ocurre con las tiendas de animales.

Aquí las palomitas son las pulgas. Sólo en Estados Unidos se invierten más de 1.000 millones de dólares en productos antipulgas. Si no fuera por ello, tal vez muchas de las tiendas de mascotas deberían cerrar.

Las pulgas no tienen alas, no pueden volar, sin embargo sus saltos son legendarios gracias a la estructura articular de que disponen, que se parece a un muelle está compuesta por una proteína gomosa llamada “resilina”.

Ésta se cierra cuando las placas del cuerpo se comprimen, como una caja sorpresa. Cuando se libera, empuja en los tendones de las patas y logra así una aceleración que supera en 15 veces a la del lanzamiento de un cohete espacial. La pulga utiliza los pelos sensibles al movimiento para calcular con exactitud la distancia y la dirección del salto, y bombea aire en unas cavidades especiales situadas en sus patas para reducir la velocidad antes de aterrizar.

Con todo, el rasgo anatómico más llamativo de la pulga es el mismo rasgo que encontraríamos llamativo en John Holmes o Nacho Vidal: el pene (sí, sabía que lo estabais esperando). El pene de pulga es el pene más largo de todos los insectos (en proporción). Dispone de tantos ganchos, resortes y púas que, más que un pene, parece una navaja multiusos suiza.

Es cierto que necesita su tiempo para “desplegarse”, aunque después la cópula se puede prolongar hasta tres horas (el equivalente a seis semanas para un humano).

Las pulgas se reproducen con tanta facilidad con su enorme pene que incluso Carl Djerassi, el creador de la píldora anticonceptiva, diseñó una específicamente para pulgas.

Vía | El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) de John Lloyd

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