Ser cultureta, pintar, ir al teatro o al museo y demás actividades que podían desembocar en una serie de collejas cuando acudíamos al colegio, ahora resulta que podrían estar vinculadas a una mejor salud. Al menos es lo que sugiere un estudio de científicos noruegos realizado sobre más de 50.000 adultos que ha sido publicado por la revista Journal of Epidemiology and Community Health.
Mejor salud y menor propensión a sufrir ansiedad o depresión.
Además, parece que los efectos positivos son mayores si somos cultos a nivel pasivo y no activo. Es decir, tocar un instrumento o pintar es bueno para nuestra salud. Pero estar simplemente interesado en consumir productos culturales todavía lo es más. Además, cuantas más actividades culturales experimentaban, mayores eran los beneficios de salud.
Según los autores, “los resultados de este estudio indican que el empleo de actividades culturales en la promoción y el cuidado de la salud podría estar justificado“.
Los investigadores noruegos utilizaron cuestionarios para determinar con qué frecuencia 50.797 adultos residentes de Nord-Trondelag del Condado en el centro de Noruega participaban en actividades culturales y valorar su estado de salud, su satisfacción con la vida y sus niveles de ansiedad o depresión.

La nueva disciplina del neuromárketing está descifrando poco a poco las motivaciones que nos impulsan a adquirir determinados productos frente a otros, incluso productos que son manifiestamente de peor calidad.
Solemos considerarnos el culmen de la evolución, las criaturas más chachis del planeta; incluso solemos diferenciarnos del resto del reino animal: allí están ellos, aquí estamos nosotros.
Creemos que las ideas surgen del simple runrún de nuestra cabeza. Sin embargo, hay elementos coadyuvantes tanto dentro como fuera de nuestra cabeza, estímulos que pueden permitirnos alcanzar ideas más nuevas de una forma inédita hasta el momento.
LA PINTURA.
LA MÚSICA.
Cuando uno se pone la bata de científico, además de arrostrar la imagen popular de Mad Doctor, también debe lidiar con un buen puñado de prejuicios: que eres frío y calculador, que no eres sensible, que eres un ignorante cultural y cosas de similar ralea.
Entre el cerebro de los habitantes de las sociedades ágrafas y nuestro cerebro hay una diferencia abismal.
La mayoría de la filosofía practicada a lo largo de la historia hoy puede considerarse, a la luz de los descubrimientos científicos, como puros cuentos chinos (algunos filósofos sólo han acertado por simple azar; aunque los que acertaban también se equivocaban en muchas cosas que decían, como podéis leer en el artículo
Una persona nace hombre o mujer dependiendo de si sus cromosomas sexuales son XY o XX. Los órganos sexuales también ayudan a identificar a los machos de las hembras. Pero la identidad sexual es un proceso un poco más complejo, donde también intervienen procesos socioculturales.