Neuromarketing: nos gusta más la Coca Cola si sabemos que es Coca Cola

Neuromarketing: nos gusta más la Coca Cola si sabemos que es Coca Cola
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La nueva disciplina del neuromárketing está descifrando poco a poco las motivaciones que nos impulsan a adquirir determinados productos frente a otros, incluso productos que son manifiestamente de peor calidad.

En el caso de los alimentos, las decisiones del consumidor, pues, no se basan exclusivamente en las propiedades físicas del producto o del estado o situación durante su ingesta, sino también la cultura y el marco social donde se comercializa el producto.

Ésta es la razón de que el ketchup Heinz siga siendo el más vendido en EEUU a pesar de que, durante décadas se han ido lanzando salsas de tomate de mayor calidad en todos los sentidos, como ya os expliqué con detalle en el artículo El nacimiento del imperio del Ketchup.

Un reciente experimento también ha revelado que basta que sepamos que estamos consumiendo algo para que lo apreciemos de una u otra forma.

Por ejemplo, si a una persona que le gusta la Coca-Cola se le da a beber un vaso de ésta (siendo consciente de que bebe Coca-Cola desde el primer momento) los sistemas de recompensa del cerebro (placer) responden como se podría esperar, es decir, en positivo, y, como consecuencia, el sujeto experimenta y expresa una sensación de placer. Pero si a esta misma persona se le da la misma bebida, pero sin que sepa de qué bebida se trata (aun cuando la reconozca inmediatamente por el sabor), y mientras la bebe se le dice explícitamente que está bebiendo su bebida favorita, entonces los sistemas de recompensa (placer) responden con mucha más intensidad que antes.

Los maquiavélicos expertos en marketing no dudo que aprovecharán todos estos nuevos conocimientos para encolomarnos lo que ellos quieren que consumamos, dóciles y alegres.

Vía | El científico curioso de Francisco Mora

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