Los amantes del ciclismo podrán dentro de poco acceder a nuevas sensaciones gracias a la primera bicicleta voladora, cuyo prototipo virtual fue presentado en Praga y que hará que pueda convertirse en realidad un sueño de Julio Verne.
Vía | EFE
Los amantes del ciclismo podrán dentro de poco acceder a nuevas sensaciones gracias a la primera bicicleta voladora, cuyo prototipo virtual fue presentado en Praga y que hará que pueda convertirse en realidad un sueño de Julio Verne.
Vía | EFE
Montar en bicicleta aporta toda clase de ventajas. Mejor salud cardiovascular, por ejemplo. Y también es una estupenda forma de viajar: me declaro fan del llamado cicloturismo, que además es una forma de turismo que no es ni veloz ni apresurado como el turismo convencional, ni sigue los caminos mil veces transitados por los demás.
Viajar en bicicleta impone entrar en las ciudades y los pueblos por sitios diferentes. Permite disfrutar del entorno en libertad, recorrer el mundo sintiendo el viento en la cara. Permite contemplar con atención lo que hay a lado y lado de la carretera, por las que cruzan veloces los vehículos a motor, obsesionados con llegar al siguiente punto turístico señalado en su guía actualizada (me pregunto cuánta gente ha ido a contemplar la Gioconda en el Louvre, siempre llena de curiosos, sin apercibirse de que al lado hay otros cuadros de Leonardo).
Sin embargo, montar el bicicleta también tiene efectos secundarios indeseados.
¿Existe algo peor que le pueda pasar a un ciclista que se le desinflen los neumáticos? Ya no desesperéis, hay una solución: los neumáticos que se inflan automáticamente.
¿Cómo es esto? Con un sistema de válvulas y cámara que toma el aire del exterior y que permite que los neumáticos siempre tengan la presión adecuada. El ciclista puede seguir su camino sin preocuparse por nada más.

Una compañía japonesa está preparando en Bangladesh, una producción a gran escala de una bicicleta capaz de filtrar agua. Este sistema se ha bautizado con el en nombre de Cycloclean, y según afirma la empresa Nippon Basic, es capaz de generar un máximo de 5 litros de agua limpia con sólo pedalear durante un minuto. El objetivo de esta tecnología es utilizar este purificador en aquellas zonas subdesarrolladas que están desatendidas. Tal y como dice Yuichi Katsuura, presidente de la compañía:
En la Inglaterra medieval ya existían los peajes o leyes que limitaban de algún modo el tráfico de carros. También se prohibía el acceso de carros alzados en las ciudades porque dañaban los puentes y pavimentos. El exceso de velocidad se convirtió en un problema social.
En Liber Albus, libro de normas del Londres del siglo XV, prohibía a un cochero “conducir su carro más rápido cuando va vacío que cuando va cargado.” Contravenir esta norma suponía una multa por exceso de velocidad de 40 peniques. O incluso podías ir a la cárcel.
Solemos creer que el pasado era mejor que el presente. Y la nostalgia se nos dispara si el objeto de comparación son los atascos de tráfico. Estamos atrapados en una autopista con miles de vehículos contaminantes y pensamos: ojalá las cosas fueran como antes, en elegantes coches de caballos, sin congestiones interminables de tráfico.
Pero, como ya os demostré en el artículo ¿Cuál es el medio de transporte que más problemas trajo a la humanidad? (por cierto, es el caballo), en esta ocasión trataré de que, la próxima vez que os veías atrapados en un tapón de tráfico, no os sintáis tan frustrados: en el pasado era igual, o peor.
Siguiendo el modelo de otras ciudades europeas, el ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha un nuevo sistema de alquiler de bicicletas compartidas, que se presenta como una alternativa, comprometida con el medio ambiente, a los medios de transporte habituales.
Siguiendo este modelo, las bicicletas se pueden recoger y/o devolver en estaciones habilitadas para ello, situadas en diversas zonas de la ciudad. Para tener derecho al servicio hay que abonarse y conseguir una targeta, la cual una vez activada se utilizará para liberar las bicicletas.