Un equipo de arqueólogos españoles encuentra en un pueblo de La Rioja restos de una villa romana sobre un edificio de hace 2.100 años: "Ojalá aparezcan mosaicos"

  • La excavación de El Quemao, en Tricio, documenta una casa señorial de finales del siglo I d. C. levantada sobre las ruinas quemadas de una construcción de la conquista

  • Fue uno de los grandes centros de terra sigillata de Hispania, y el yacimiento se tapará con geotextil y arena al acabar el contrato

Excavaciones Rioja
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Redacción Xataka Ciencia

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Bajo un campo de cereal de Tricio, en la comarca riojana de Nájera, había una casa señorial romana de finales del siglo I d. C. y, debajo, los restos quemados de un edificio de adobe de la conquista, de los siglos II y I a. C. Ese edificio es el que tiene unos 2.100 años, mientras que la villa es algo más reciente, de hace unos 1.900. Lo ha confirmado la excavación que el Gobierno de La Rioja encargó en el yacimiento de El Quemao, según recoge OKdiario en su sección de historia. El arqueólogo José María Barranco señala de este hallazgo que “lo bonito sería encontrar arte de la época romana”, confiando en que apareciesen mosaicos.

Los trabajos empezaron el 14 de septiembre de 2026 en una parcela agrícola junto a la carretera hacia Arenzana de Abajo. El equipo abrió cuatro catas de diez por diez metros, y la primera se amplió a diez por quince por lo que iba apareciendo. En ellas salieron viviendas romanas de distintas épocas, con muros y algunos suelos, pero sin decoración. Barranco, que coordinaba a otros seis excavadores, explicaba que la esperanza estaba puesta en la vivienda del fondo, la más lujosa.

Se distinguieron tres casas: una en los años de la conquista, en el siglo I a. C., y las otras dos en la etapa de esplendor imperial. Lo que permite separarlas es la técnica constructiva que indica quela más antigua tiene muros de adobe, mientras que las posteriores emplean soluciones más elaboradas, que llegaron con las legiones y sus ingenieros. Según su interpretación, en aquella primera fase los soldados romanos habrían expulsado a la población nativa a las afueras para quedarse ellos en el cerro.

Luis Villanueva, otro de los arqueólogos del equipo, explicó en COPE Rioja que los trabajos habían confirmado el trazado de los muros de una gran casa señorial, con restos muy cerca de la superficie y bastante erosionados por la labranza. “Por debajo nos sale un edificio de la conquista, sobre el que se emplaza la villa”, señaló. Ese edificio inferior conserva derrumbes de adobe y un nivel de incendio, o sea, una capa de restos quemados que indica que el fuego lo destruyó por completo, de ahí el nombre del paraje. Sobre esas ruinas se levantó después la villa, con un patio monumental de pilares de arenisca.

Una tesis que llevo a una fábrica de vajilla para el Imperio

El yacimiento no apareció por casualidad. El Día de La Rioja contaba que el punto de partida fue una tesis doctoral de 2009 en la que Cristina Novoa estudiaba los antiguos yacimientos de la comarca con fotografías aéreas. En una de ellas, sobre una parcela de cereal, distinguió marcas que parecían edificios. La pista quedó ahí hasta que alguien del Gobierno de La Rioja dio con la tesis y la administración licitó la excavación, que ganó la empresa vallisoletana Antequem por 42.083,80 euros. Xataka contó el 18 de octubre de 2026 cómo aquella foto destapó la villa.

Desde el aire, un muro enterrado se delata por la vegetación. La piedra bajo tierra limita las raíces del cereal que crece encima, y esa franja crece más débil y deja una mancha blanquecina o parda con la forma de lo que hay debajo, sobre todo con suelos poco profundos y tiempo seco.

“Tricio tenía mucho interés para los romanos porque de aquí salía la terra sigillata”, así define Barranco el interés de los romanos por la zona. Bajo el pueblo actual está la ciudad romana de Tritium Magallum, y la terra sigillata era su gran producto, una vajilla fina de color rojo brillante, a menudo con figuras moldeadas, que se puso de moda en Roma a partir de mediados del siglo I a. C. El nombre significa algo así como “tierra sellada” y alude a los sellos con los que cada alfarero marcaba sus piezas, que hoy permiten saber qué taller fabricó cada plato y por dónde circuló, según explicaba en 2022 el grupo de investigación Sigilla Ex Hispaniae en una reunión celebrada en UNIR.

De Tritium se conocen los nombres de más de 350 alfareros, aunque Pilar Sáenz Preciado, investigadora de UNIR matiza que “no hay yacimientos en España que no tengan fragmentos de ‘terra sigillata’ elaborados en Tricio”, que además fue uno de los centros peninsulares más importantes de esta cerámica.

Sin mosaicos y de vuelta bajo tierra

La campaña terminaba el 22 de octubre de 2026 sin rastro de los mosaicos que esperaba Barranco. El arqueólogo Alberto Berzosa tras hacer balance señala que “ha ido mejor de lo esperado, hemos comprobado que hay distintas fases de ocupación”. Otras tres catas cercanas corresponden, según Berzosa, a edificios auxiliares. En una esquina de los cimientos, a más profundidad, aparecieron además los restos oseos de un neonato, que el arqueólogo relaciona con una costumbre de pueblos anteriores a Roma. Los huesos se datarán con carbono 14, pero por por ahora apuntan al siglo I a. C.

Lo siguiente es volver a taparlo todo con geotextil y arena, algo que Berzosa considera como “la mejor forma de conservarlo”. Del mismo modo, mientras reconoce el potencial del yacimiento, lamenta que se acabe el contrato, y por el momento no hay financiación para seguir trabajando en el. Otra inconveniencia y también grave es que, durante el puente del Pilar, hubo robos con detectores de metales en la zona. “Aquí, donde excaves, por nuestro pasado romano, siempre sale algo”, decía Justino Hornos, vecino de Tricio.

Los muros de tierra como el adobe sufren cuando quedan expuestos, y un trabajo sobre estructuras de tierra prehispánicas en México, publicado en 2022 en la revista Gremium, defiende que el reenterramiento total “garantiza la permanencia de los yacimientos para su estudio y disfrute por parte de las generaciones futuras”. Berzosa no descarta volver. Para saber si la vivienda más lujosa guardaba arte. Solo falta un contrato que permita retomar los trabajos.

Foto | Arenzana de Abajo (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0)

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