Sandra Bullock compró una finca en 2007, plantó 1.200 aguacateros y 15 años después ha sacado millones de la inversión

La actriz cerró la venta en apenas tres semanas después de salir al mercado y se embolsó 5,6 millones de dólares

Sandra Bullock compró una finca en 2007, plantó 1.200 aguacateros y 15 años después ha sacado millones de la inversión
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Redacción Xataka Ciencia

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Sandra Bullock vendió en noviembre de 2022 una finca de 91 acres, unas 37 hectáreas, en Valley Center, California, por 5,6 millones de dólares, según recoge La Nación en su sección de Famosos. La operación cerró tres semanas después de salir al mercado con un precio de lista de seis millones y la compró una sociedad limitada, según la escritura registrada el 9 de noviembre. Bullock había comprado el terreno en 2007, a través de un fideicomiso, por 2,7 millones de dólares.

La propiedad reunía una casa de adobe de una sola planta, con cuatro dormitorios y seis baños en 551,7 metros cuadrados, una piscina de agua salada con spa, paneles solares, estaciones de carga eléctrica y un sistema domótico Crestron. Una segunda casa prefabricada, de tres dormitorios y dos baños, daba alojamiento al personal. La novedad, en todo caso, estaba en el campo: unos 1.200 aguacateros orgánicos plantados por la actriz, como detalla la inmobiliaria Mansion Global, junto a eucaliptos, palmeras y olivos. Los agentes Alan Long, de Avenue 8, Melissa Russell, de Willis Allen Real Estate, y Kay O'Hara, de HomeSmart Realty West, gestionaron la venta.

Valley Center se encuentra a unos 64 kilómetros al noreste de San Diego, en el condado homónimo. Es territorio aguacatero desde hace décadas, pese a ser una zona semiárida de veranos largos y secos. California concentra la práctica totalidad de la producción estadounidense de aguacate y San Diego ha sido su capital histórica. Ese liderazgo, sin embargo, se afloja.

Cultivar aguacates allí cuesta agua. La huella hídrica media del aguacate, recogida por Thirsty Planet a partir del método de la Water Footprint Network, ronda los 2.000 litros por kilo a nivel global, unos 400 litros por fruta de 200 gramos. Es la fruta más sedienta de la tabla habitual, por encima del mango y más del doble que la manzana. La razón es botánica: el aguacate es un fruto graso de un árbol perenne de rendimiento modesto, y eso fija los litros por kilo hacia arriba.

En el condado de San Diego ese coste se nota. Un estudio de Etaferahu Takele, investigadora de la Universidad de California, publicado en 2026 en la revista HortTechnology, cuantifica el declive: los acres de aguacate cayeron de 36.168 en 1985 a 12.597 en 2022, un 65% menos. El precio del agua de riego subió del 6% anual entre 2011 y 2020, hasta los 1.900 dólares por acre-pie, una unidad equivalente al agua que cubre un acre a un pie de profundidad, cerca de 1,23 millones de litros.

La finca de Bullock se vendió, así, en el año en que el condado rozaba su suelo histórico de aguacateros. Sus 91 acres eran una fracción pequeña del total, pero el gesto ilustra la tendencia: el agua encarece el cultivo y los propietarios ven el mercado inmobiliario como salida. Takele atribuye la caída al agua y al desarrollo urbano del sur del condado, no a la falta de demanda del fruto.

La hemeroteca del grupo ya advirtió en 2016 que comemos aguacates por encima de nuestras posibilidades y que California no tenía el agua necesaria para plantarlos. El cultivo en México, primer exportador mundial, ha disparado sequías e incluso milicias locales, como recoge Xataka en 2024.

Bullock, nacida en julio de 1964, ganó el Oscar a mejor actriz en 2010 por "The Blind Side" ("Un sueño posible"), película estrenada el año anterior. Su carrera incluye "Speed", "Miss Congeniality" y "The Lost City". La venta de la finca duplicó con holgura lo pagado quince años antes, aunque el margen no procedía solo de la casa: los 1.200 aguacateros formaban parte del activo.

La fecha encaja con la tendencia. En 2022, año en que la finca cambió de manos, el condado de San Diego registraba 12.597 acres de aguacate, su suelo histórico. El estudio de Takele no augura el fin del cultivo en California; atribuye la caída al agua y al desarrollo urbano, y advierte de que el coste del riego seguirá marcando la superficie. Lo que una oscarizada plantó como retiro rural cambió de manos cuando su condado dejaba de ser el lugar donde eso salía barato.

Foto | Kevin Paul vía Wikimedia Commons

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