Un buzo se ofreció voluntario para limpiar de basura un lago de Wisconsin. En su lugar, descubrió en el fondo una canoa de 1.000 años

  • El radiocarbono sitúa la canoa de roble blanco del lago Pewaukee hacia los años 992 a 1049, en el periodo Woodland tardío

  • La Wisconsin Historical Society la dejará bajo el agua, y no es la primera que aparece en ese lago

Hallazgo Canoas
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redaccion

Redacción Xataka Ciencia

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Una inmersión en el lago Pewaukee, a unos 30 kilómetros al oeste de Milwaukee (Wisconsin, Estados Unidos), es el escenario de un hallazgo arqueológico que sus descubridores no esperaban encontrar Cuando Mark Schachtner vio algo alargado apoyado en el fondo del lago y se acercó a examinarlo, descubrió una canoa muy vieja. La Wisconsin Historical Society ha confirmado que se trata de una canoa monóxila (tallada en un único tronco) de unos 1.000 años, según recoge Smithsonian Magazine en su sección Smart News, atribuida normalmentecomunidades indígenas de finales del siglo X o principios del XI.

El hallazgo, que se produjo el 6 de mayo de 2026 durante una inmersión voluntaria para recoger basura fue obra del ya mencionado vecino de Beaver Dam, que lleva unos diez años buceando, y lo habitual es que salga del agua con botellas antiguas de cerveza o de medicina, pero esta vez la cosa cambió de escala y afirma que “esto es lo más antiguo hecho por el hombre que he encontrado nunca”. Supo qué tenía delante porque conocía las canoas que Tamara Thomsen, arqueóloga marítima de la sociedad, ha localizado en el lago Mendota, en Madison: 16 en total.

Cinco días después, Schachtner regresó al lugar con Thomsen para tomar medidas, fotos y vídeo, y llevarse una pequeña muestra de madera. La embarcación mide 5,3 metros de largo y 55 centímetros en su punto más ancho, con paredes de unos seis centímetros de grosor y un fondo de 12. Descansa a unos 4,5 metros de profundidad, completa y en buen estado, y que describe como “absolutamente preciosa, muy lisa y bien formada”.

La edad de la embarcación se ha podido determinar con dos análisis. El botánico Michael Wiemann, del Laboratorio de Productos Forestales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Madison, identificó la madera como roble blanco, igual que la de otras canoas de Mendota. Y el laboratorio Beta Analytic, en Miami, la fechó por radiocarbono, la técnica que mide cuánto carbono 14 queda en un resto orgánico y que, como explicábamos en Xataka Ciencia en 2020, es el método más usado para datar los últimos 55.000 años.

El resultado no es una fecha exacta, sino un abanico de probabilidades: hay un 70% de probabilidad de que corresponda a los años 992 a 1049, contra un 21% de que sea de 1081 a 1135, y adicionalmente un 4% de que date de 1136 a 1152, de acuerdo con la ficha técnica de la Wisconsin Historical Society. Dicho de otra forma, lo más probable es que la canoa ya surcara el lago en torno al año 1000. Eso sí, como recordaba Earth.com en su crónica, por ahora nadie ha publicado un estudio revisado por pares sobre ella: todo lo que se sabe procede de los datos de la sociedad.

Esa horquilla la sitúa en lo que los arqueólogos llaman periodo Woodland tardío, la etapa en la que los pueblos de la región cultivaban maíz y levantaban túmulos con forma de animales. Era también el momento de esplendor de la cultura misisipiana, y gentes de Cahokia, su gran centro junto al río Misisipi, se expandían hacia Wisconsin con puestos comerciales y asentamientos fortificados como Aztalan, convertido en parque estatal.

Si esta canoa acabó donde fue hallada, puede ser porque hace mil años, ese punto del lecho probablemente estaba en la antigua orilla, y Larry Plucinski, responsable de preservación histórica de la Bad River Band of Lake Superior Chippewa, cree que la dejaron aparcada a propósito para usarla más tarde, como contó al Milwaukee Journal Sentinel. Thomsen apunta en la misma dirección señalando que “Es el aspecto clásico de una canoa que fue guardada, algo que se hundió intencionadamente”. Era habitual enterrarlas en el fondo para que se llenaran de sedimento y volver una o dos temporadas después para desenterrarlas y secarlas.

Tampoco tenía dueño, y su uso casi podría definirse como comunitario, ya que “ Si la necesitabas, la usabas”, dijo Plucinski al State Journal. Fabricarlas costaba mucho pues se ahuecaban con fuego y se raspaban con conchas o herramientas de piedra, y en el fondo de esta se ven marcas de quemado. “Todo lo que puedo decir es que llevó mucho tiempo... Imagina cuánto trabajo había en cada una de ellas”, que es lo que apunta Jon Greendeer, presidente de la Nación Ho-Chunk, en cuyo territorio está el lago. Según Greendeer, servían también para cargar las redes y los pesos de pesca.

El Smithsonian presentaba el hallazgo como la primera canoa encontrada en el Pewaukee, un lago alimentado por manantiales de unas 1.000 hectáreas en el condado de Waukesha. Según contó Thomsen, una búsqueda en la prensa de la época reveló otra canoa hallada y sacada del lago en los años treinta, de modo que esta sería la segunda. La diferencia es que aquella salió del agua y esta no lo hará.

La sociedad no la recuperará porque las naciones nativas, entre ellas la Ho-Chunk, han pedido que permanezca en su sitio por respeto a sus antepasados. Hay además una razón de conservación: una madera que lleva mil años empapada se desintegraría al contacto con el aire sin un tratamiento intensivo como el de dos canoas sacadas de Mendota, que han pasado por un baño de polietilenglicol, una sustancia que la consolida, antes de liofilizarse, contaba WPR en mayo de 2026. Esas dos, de 1.200 y 3.000 años, se expondrán en el Wisconsin History Center cuando abra en 2027. La ubicación exacta de la del Pewaukee no se ha hecho pública, aunque los guardas de conservación la conocen, y los buceadores pueden visitarla, pero la ley de Wisconsin prohíbe retirarla, dañarla, desplazarla o destruirla.

Con todo, la conclusión es que Winscosin era una tierra de canoas. Thomsen calcula que el estado suma 130 embarcaciones de este tipo conocidas, en fondos de lagos y en colecciones, de las que su equipo ha examinado 88. Solo Florida, con más de 400, tiene más. Añadir que de Mendota salió una de 5.200 años, el barco más antiguo descubierto en la región de los Grandes Lagos, de acuerdo con la arqueóloga. El récord del este del continente sigue en Florida, con unos 7.000 años.

Ese inventario es obra del Wisconsin Dugout Canoe Survey Project, que impulsan Thomsen y la antropóloga Sissel Schroeder, de la Universidad de Wisconsin-Madison. Arrancó en 2018 con apenas 11 canoas conocidas en el estado y en febrero de 2024 ya acumulaba 95 avisos, 73 de ellos confirmados. En Mendota ha deparado sorpresas: canoas de olmo, una madera muy difícil de trabajar incluso con herramientas modernas, y otras de roble rojo con tilosas, unos tapones naturales que hacen la madera más estanca. Los investigadores sospechan que pudieron provocarlas a propósito dañando los árboles vivos, aunque de momento es solo una hipótesis.

Adicionalmente, el Pewaukee encaja en la hipótesis que el equipo lleva tiempo persiguiendo, que estas canoas formaban parte de una red de transporte que unía lagos, otras vías de agua y senderos, con puntos de “aparcamiento” como el de Mendota. Plucinski, por su parte, no tiene dudas de que quedan más. “Esta podría ser una de muchas más que la gente encontrará. Da igual a qué lago vayas, probablemente hay canoas ahí abajo”, dijo al State Journal. Con 42 de las 130 canoas conocidas aún por examinar, el inventario sigue abierto.

Foto | Wisconsin Historical Society

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