Hace dos años, en el hielo de la Antártida se formó un agujero del tamaño de Portugal. Aquí lo explica la ciencia

  • Una polinia abrió 89.121 kilómetros cuadrados de océano en pleno invierno antártico

  • Seis ríos atmosféricos y una ola de calor marino coincidieron en la bahía Breid

Hace dos años en el hielo de la Antártida se formó un agujero del tamaño de Portugal. Aquí lo explica la ciencia
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción Xataka Ciencia

Editor
redaccion

Redacción Xataka Ciencia

Editor

En agosto de 2024, en pleno invierno antártico, una gran superficie de océano se quedó sin hielo en la bahía Breid: una polinia, agua abierta rodeada de hielo marino. Un estudio publicado en Geophysical Research Letters reconstruye ahora qué lo abrió: la coincidencia, en pocas semanas, de seis ríos atmosféricos y una ola de calor marino que calentaron el hielo desde el aire y desde abajo. Según recoge la crónica de Nature, los autores, liderados por Jeebanjyoti Swain del National Centre for Polar and Ocean Research de la India, lo llaman la primera polinia de mar abierto documentada en esa bahía desde que hay satélite.

El agujero y la escala. El 8 de agosto de 2024 la polinia alcanzó su extensión máxima, 89.121 kilómetros cuadrados, según los autores a partir de imágenes de satélite. Para hacernos una idea de la escala, esa superficie es ligeramente inferior a la de Portugal continental. La zona, situada entre los 16 y 31 grados de longitud este y entre los 65 y 68 de latitud sur, había estado cubierta de hielo todos los inviernos desde 1979, cuando empieza el registro satelital continuo.

Cómo se midió lo que pasaba. El equipo combinó observaciones de satélite de la concentración de hielo marino con datos atmosféricos y oceánicos de reanálisis, y con series de temperatura en superficie y profundidad. La bajada fue rápida: el hielo pasó de cubir cerca del 96% de la zona a principios de julio a menos del 25% el 30 de julio. La polinia se formó el 4 de agosto de 2024, llegó a su pico el 8 de agosto y a mediados de mes ya se había vuelto a congelar.

Calor por aire y por mar. Entre julio y agosto de 2024 llegaron a la zona seis ríos atmosféricos, franjas largas y estrechas de aire cálido y húmedo que transportan vapor desde latitudes más bajas. La temperatura del aire llegó a estar unos 19 grados por encima de lo habitual. "Una serie de intensos ríos atmosféricos, conocidos coloquialmente como 'ríos en el cielo', transportaron grandes cantidades de humedad desde latitudes más bajas a la región antártica, acompañados de un flujo persistente hacia el sur que desplazó el hielo marino hacia el polo", recoge el estudio en su abstract. A la vez, entre el 23 de julio y el 14 de agosto, la región vivió una ola de calor marino. La succión de Ekman, un mecanismo por el que el viento empuja el agua superficial hacia afuera y deja que suba agua más profunda, llevó a la superficie capas relativamente cálidas. La temperatura de los primeros metros del océano estuvo unos 0,6 grados por encima de lo normal. El hielo recibió calor por dos frentes: aire cálido y nieve húmeda arriba, agua tibia abajo. A eso se sumaron vientos del sur que, al empujar el hielo hacia fuera, formaron nuevos bordes helados y dejaron el centro abierto.

No es la primera polinia, pero sí aquí. Las polinias son fenómenos naturales y aparecen cada año en puntos concretos de la Antártida. Lo que llama la atención es la ubicación y la magnitud. En septiembre de 2017, como recogió Xataka Ciencia en su día, se abrió otra polinia comparable en el mar de Weddell. Aquella se atribuyó a la interacción entre vientos y la topografía submarina de la dorsal de Maud Rise, según un análisis posterior del EGU; esta, al golpe conjunto de atmósfera y océano en una bahía que llevaba décadas sin abrirse.

Lo que falta por saber. El estudio no atribuye porcentajes cerrados a cada factor. Los autores piden modelos más finos para repartir el peso entre atmósfera y océano y para estimar cuán probables son episodios así bajo climas futuros. No hay un solo responsable: la polinia emergió de una combinación, y descartar o aislar cada pieza es justo lo que dejan pendiente. "Las condiciones de hielo bajo y la formación de polinias pueden volverse frecuentes en regiones donde el hielo se ha mantenido históricamente estable", advierten los autores en el cierre del artículo.

El episodio llega, además, en una racha mala para el hielo antártico. El mínimo de extensión de 2023 marcó récord histórico; los de 2022, 2024 y 2025 se cuentan entre los cuatro más bajos del registro satelital, según datos del National Snow and Ice Data Center. El propio NSIDC advierte, no obstante, que la serie iniciada en 2017 es aún corta para confirmar una tendencia estadística clara: cinco de los mínimos más bajos del registro se concentran desde entonces, y la tendencia lineal desde 1979 baja solo un 2,3% por década, sin significancia estadística. Una bahía abierta en pleno invierno, sin hielo desde 1979, no demuestra por sí sola una tendencia, pero encaja en un contexto en el que el hielo marino antártico lleva cuatro años por debajo del umbral de los dos millones de kilómetros cuadrados en su mínimo.

Foto | Anders Jildén vía Unsplash

Inicio