Las teorías de Darwin supusieron un hito en la biología. Sus ideas, de enorme alcance, han sido una fuente de discusión durante muchos años, y aún hoy se investiga constantemente en determinados aspectos. Uno de los más problemáticos es ¿cómo explicar el comportamiento cooperativo de los animales? El problema surge a la hora de explicar el siguiente fenómeno: en una sociedad de “altruistas”, los “timadores” (aquellos que se esfuerzan poco por los demás pero se aprovechan de los esfuerzos del resto) tendrían ventaja evolutiva, ya que el balance de costes energéticos y beneficios sería más favorable que en el caso de los “altruistas”.
Muchas generaciones de biólogos han dado vueltas al asunto. Una teoría bastante potente es la de las “barbas verdes”. La teoría de las “barbas verdes” asume que los “altruistas” son capaces de reconocerse unos a otros, mediante alguna señal patente para ellos (no necesariamente una barba verde, que no es más que una metáfora). Según esta teoría los “altruistas” solo cooperarían entre ellos, de modo que los “timadores” no obtendrían ventaja alguna de ellos. Sin embargo el siguiente tropiezo es: en una población con individuos de barba verde, aparecerían (por azar) algunos “timadores” (¡con barba verde!), que los “altruistas” no podrían identificar y, por tanto, que obtendrían ventaja evolutiva.

Sabíamos que los chimpancés, cuando se encuentran en peligro, emiten un sonoro chillido, convencionalmente para llamar a otros compañeros, los más fuertes de la manada, ante una pelea o cualquier tipo de enfrentamiento, por ejemplo.
El Argentavis magnificens es un pájaro que vivió hace alrededor de 6 millones de años, y es hasta la fecha el ave voladora más grande descubierta.
Las serpientes son especialmente vulnerables a los atropellos.
Algunos ejemplares de lince ibérico del parque de Doñana están enfermos. Su sistema inmunológico está afectado y los individuos se encuentran debilitados. En los últimos meses ha habido tres muertes por esta causa.
A finales de marzo recogíamos la noticia de la desaparición, sin causa aparente, de miles de abejas en EEUU, un fenómeno que se ha repetido en todo el mundo.
Madu y Bernas son dos orangutanes de Sumatra, madre e hijo, que viven en el zoológico de Atlanta. Esta semana han pasado a ser mundialmente famosos, después de darse a conocer sus habilidades con los videojuegos.