Según una investigación liderada por Pawel Gajer, investigador de la Escuela de Medicina Universidad de Maryland (EEUU), y publicada hace pocos días en la revista Science Translational Medicine, la población de bacterias que habita en la vagina femenina experimenta continuos cambios, tanto en tipo como en abundancia de microorganismos.
El estudio se ha realizado el microbioma vaginal de 32 mujeres negras y blancas en edad reproductiva durante un período de 16 semanas.
Con estos datos se podrá mejorar el diagnóstico de infecciones comunes, como la vaginosis bacteriana, y reducir el uso innecesario de antibióticos. Porque no solo las bacterias cambian con el tiempo, sino que es diferente de una persona a otra y también depende de las relaciones sexuales que se mantengan.

Por ejemplo, si se paga mucho más a los médicos que a las enfermeras, también es porque toda una generación de mujeres que podían haber sido doctoras se vio forzada a trabajar como enfermeras. Los salarios de las enfermeras no ascendió, y las mujeres empezaron a desear convertirse en doctoras para ganar dinero. Hasta el punto de que ahora los hospitales están empezando a sufrir un déficit de enfermeras preparadas.
En demasiadas ocasiones, imponer el bien produce incluso más dolor que hacer el mal. Eso sucede, por ejemplo, porque no siempre conocemos los efectos secundarios que producirá nuestra buena fe.
Según un estudio canadiense de la Universidad de Lethbridge publicado en la revista Archives of Sexual Behavior, las mujeres tienen más fantasías sexuales en los momentos más fértiles de su ciclo menstrual, es decir, mientras ovulan. Para llegar a esa conclusión, llevaron a cabo un experimento durante 30 días con 27 mujeres solteras heterosexuales.
Una revisión de imágenes de circuito cerrado de 700 aparcamientos británicos junto con entrevistas con 2.000 conductores sugieren que, al considerarse una serie de factores como el método utilizado y el tiempo empleado, las mujeres están aparcan mejor su coche que los hombres.
Que las mujeres tienen un sexto sentido es vox populi. El sexto sentido femenino es una construcción popular tan poderosa que ya no se cuestiona. Las mujeres no son como el niño que en ocasiones veía fantasmas sino algo así como criaturas esencialmente empáticas, telépatas, expertas en gestualidad, escrutadoras de los estados emocionales y demás.
Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para intuir que generalmente a las mujeres les duele con más frecuencia la cabeza que a los hombres. Y no, no me estoy refiriendo a la consabida excusa para no tener sexo, el “cariño, esta noche no, que me duele la cabeza” (de hecho, la excusa es un poco mala, porque precisamente el sexo es un buen remedio para el dolor de cabeza).