Hay mucha gente que le tiene fobia a volar, pero casi nadie le tiene miedo a su bañera. Las tormentas nos aterrorizan, pero no ocurre así con los huesos de pollo. Y siempre decimos a nuestros hijos que tengan cuidado al salir a la calle, pero en casa disponemos de grandes generadores de accidentes (y muertes): las bañeras, los huesos de pollo y, por supuesto, las maléficas escaleras. Quizás la parte de la casa, ésta última, que más accidentes provoca de toda la casa (si nuestra casa dispone de escaleras, claro).
Según el Departamento de Comercio e Industria británico, en 2002 se produjeron, solo en el país, 306.166 accidentes por culpa de escaleras, tan graves que requirieron atención médica.
Pero no le tenemos miedo a las escaleras. Podéis leer más sobre este efecto psicológico en Avalanchas de rarezas: posibilidades matemáticas de morir y un largo análisis de cómo la falta de información sobre lo que verdaderamente es peligroso y no lo es tanto produce un despilfarro de recursos que nos afecta negativamente a todos en: El miedo infundado al terrorismo, los accidentes de tráfico, la violencia de género y otros hechos matemáticamente improbables (I).
Según un estudio de un investigador del MIT, John A. Templer, titulado The Staircase: Studies of Hazards, Falls and Safer Desing, las cifras reales de caídas de escaleras están muy infravaloradas en general: son una causa de muerte accidental que supera en mucho a las muertes por ahogamiento, o quemaduras. Y a pesar de ello, se dedican muchos recursos a la prevención e investigación de incendios (y otros asuntos que nos dan miedo) pero apenas nada a la comprensión o prevención de caídas.

La noticia del día en el España es que hoy, tchann, se celebra el sorteo de la lotería de navidad. Es una noticia capaz de eclipsar cualquier otra. Las televisiones se llenan de niños cantores, gentes descorchando botellas de champán y enumeraciones de sumas de dinero que presuntamente harán más felices a sus ganadores. Pero ¿acaso la lotería no es un timo, un impuesto por la incompetencia matemática o, en definitiva, algo tan cutre como echar monedas a una máquina tragaperras?
Hoy vamos a ponernos un poco
Quisiera reprimir mi espíritu de pitufo gruñón, pero en esta ocasión me resulta totalmente imposible. No quisiera sobreintelectualizar ni convertir lo simple en abstruso cuando el objeto de glosa es sólo un programa de entretenimiento, pero me resulta totalmente imposible. Yo también disfruto de cutreces como la canción Jump de Van Halen o las pelis de Paco Martínez Soria, pero hay cutreces y cutreces. Y el concurso de televisión “Allá tú” (en inglés, “Deal or No Deal”) pertenece a este segundo tipo de cutrez. A la cutrez virulenta.
Seguro que os ha pasado como a mí. Suelo escuchar mucha música en mi reproductor de mp3 (no importa si es un iPod o cualquier otro, siempre y cuando tenga la opción random) mientras voy en bicicleta por el paseo marítimo, mientras paseo por la montaña los días de mucho viento (ir en bici, entonces, es un engorro), para inducirme un estado de ánimo concreto vía auditiva a fin de escribir algún contenido… así que suelo poner a menudo la reproducción de mi música (más de 1.500 temas) en modo Shuffle.
Hay una ley que nos permitiría saber cuánto tiempo tardaríamos en teletransportarnos a Marte. Fue establecida por el ingeniero y matemático Claude Shannon y por Ralph Hartley, y en consecuencia se llamó la 


Siguiendo la línea de los experimentos que os explicaba en la