Si trasladáramos todo el tiempo transcurrido desde el origen de la Tierra hasta nuestros días a un solo año, el origen de la Tierra se situaría en el 1 de enero. La Era Primaria empezaría a primeros de septiembre. Los primeros peces, que aparecen en el Silúrico, lo harían a finales de octubre. Los mamíferos, correspondientes al período Jurásico, aparecerían a finales de noviembre. El primer homínido, el australopiteco, nacería el 31 de diciembre, el último día del año, a eso de las 9 de la noche.
El Homo Sapiens, aparecería alrededor del mismo 31 de diciembre, sobre las 11:30 de la noche.
Sin embargo, la cosa se vuelve más ínfima si trasladamos todo el tiempo transcurrido desde el origen de la Tierra hasta nuestros días a solo 24 horas. Concretamente, y según este reloj organizado por el Departamento de Geología de la Universidad de Winsconsin-Madison, nosotros apareceríamos a las 11:58:43, poco más de un minuto.
No quiero ni calcular las pocas milésimas que segundo que hace que yo existo. ¿Alguien se atreve?
Vía | Pijama Surf

Como os explicaba
El tiempo se estira y se encoge según nuestro estado de ánimo y según lo rápido que nos movamos; también se compra y se vende tiempo; e incluso se redefine lo que es un minuto para que todo tenga un poco más de sentido en nuestra vida cotidiana. Porque un minuto no es siempre un minuto.
El problema de determinar si ha hecho más o menos frío en una determinada época del año respecto a otras es que nuestro cerebro no es muy eficiente estableciendo comparaciones a largo plazo, y nuestra memoria es muy selectiva. Así que es posible que julio os haya parecido un mes más fresco de lo habitual (por las mañanas incluso había que abrigarse), pero no es así. Ha habido meses de julio mucho más fríos en años anteriores.
¿Qué pasa cuando no sabemos qué hora es? ¿Y cuando no sabemos si es de día o de noche? Un hombre lo comprobó encerrándose una buena temporada bajo la tierra.
Por primera vez, y después de cincuenta años desde que se planteó el proyecto, un experimento de la 

