
Es de sobra conocido que el cerebro humano aprende a partir de estímulos. Estímulos que originan cambios en la fuerza de su sinapsis (la unión intercelular especializada entre neuronas). Ahora, un grupo de investigadores de la UCLA (University of California – Los Angeles) han descubierto que existe un “ritmo” o frecuencia óptima para este cambio en la fuerza sináptica. Y no sólo eso, sino que cada sinapsis se ajusta a una frecuencia óptima diferente.
Estos resultados, que aparecen publicados en el último número de la revista “Frontiers in Computational Neuroscience”, proporcionan una gran teoría unificada de los mecanismos que subyacen en el aprendizaje del cerebro, y pueden dar lugar a posibles nuevas terapias para el tratamiento de problemas de aprendizaje.


Registramos la realidad a través de los sentidos. Sin sentidos, no hay realidad. ¿Cómo se comportaría entonces un ser vivo? ¿Su desarrollo cerebral sería diferente?
Una buena noticia para los estudiosos, y un aliciente para los remisos a hincar los codos. Estudiar incrementa la longevidad, según sugiere una investigación cofinanciada por la Fundación Británica del Corazón y el 
Nuestras conexiones sinápticas no son estáticas. Cambian y se modifican según las experiencias que tengamos, hasta niveles que no se creían posibles. Una de las manifestaciones más evidentes de esta propiedad se la debemos a una babosa.
En un estudio publicado en Proceedings of National Academy of Sciences, el grupo de investigadores formado por Veronica Kwok, Li-Hai Tan y otros colaboradores de la Universidad de Hong Kong, concluyen que el cerebro humano es capaz de crecer a un ritmo mayor cuando se le excita con unos determinados estímulos. Estos son parecidos a los que experimenta un bebé cuando aprenden de su entorno.
Actualmente muchos padres andan un poco obsesionados con enriquecer la vida intelectual del niño, cuanto antes mejor, a fin de que el niño se convierta en un adulto más inteligente.
¿Entonces alguien podría aún usar su mito de alguna manera, retorciéndolo para encajarlo en lo que sabemos sobre el cerebro? Quizá podría afirmar que el potencial del cerebro en realidad se desaprovecha porque las neuronas tienen escasa moral de trabajo. Si hubiera mayor actividad cerebral, entonces pensaríamos mejor.