No es la primera vez que las matemáticas consiguen derribar nuestras intuiciones. En este cálculo realizado por Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, se derriba otro bastante contraintuitivo: que ir a la guerra no es tan peligroso como parece: desde 1982, han muerto unos 42.000 militares estadounidenses en activo, es decir, aproximadamente el mismo número de norteamericanos que mueren en accidentes de tráfico en un solo año.
Lo que lleva a otro cálculo todavía más extraño: que mueren tantos soldados entrenándose militarmente como soldados mueren en el campo de batalla.
