
Un nuevo estudio publicado en la revista Science analiza los cambios necesarios en la infraestructura y en la tecnología para llegar a una meta agresiva en la reducción de emisiones.
El estudio fue realizado por científicos del Lawrence Berkeley National Laboratory (Berkeley Lab) y la consultora de San Francisco de Energía y Economía Ambiental (E3).
Los investigadores describen un tiempo no tan lejano en el que las luces, electrodomésticos y otros dispositivos son empujados a niveles sin precedentes de eficiencia energética y la electricidad es generada sin emisiones de CO2 a la atmósfera.
Y lo más importante, coches, sistemas de calefacción y otros equipos que necesiten petróleo o gas natural, funcionarán por electricidad.


Una recuperación completa del ozono en la estratosfera podría moldear de una forma completamente diferente el cambio climático en el Hemisferio Sur. Mientras que las temperaturas promedio de la Tierra aumentaron en los últimos años, sorprendentemente las de la Antártida disminuyeron durante los veranos australes, causado por el retroceso del ozono. “Si los controles de emisiones de sustancias que destruyen el ozono permite una recuperación completa del agujero de ozono sobre la Antártida, podremos ver finalmente el interior del continente calentándose junto con el resto del mundo,” dijo Judith Perlwitz, una de las investigadoras.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Calgary desarrolló una nueva manera de atrapar el gas del ambiente y almacenarlo indefinidamente en contenedores del tamaño de moléculas. Según los investigadores se trata de un método mucho más efectivo y seguro que los actuales. “Se trata de un desarrollo completamente nuevo, no sólo de la mejora de una tecnología ya existente,” dice el profesor George Shimizu. “Encontramos un material que atrapa el gas mecánicamente con alta densidad pero sin necesidad de presiones muy elevadas, que requerirían tanques especiales y medidas de seguridad.”
Luego de intensas sesiones de la reunión sobre cambio climático de la ONU, que tenía lugar en Bali se logró llegar a un acuerdo sobre el plan de acción para los próximos años. Esto fue posible luego de que Estados Unidos levantara las objeciones que había impuesto sobre los límites de emisiones de dióxido de carbono que se le aplicarían a los países en vías de desarrollo. También hubo fuertes tensiones entre la UE y Canadá, Estados Unidos y Japón.
Según un estudio publicado recientemente por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, las emisiones de dióxido de carbono en 2006 fueron un 1,5% más bajas que durante 2005, es decir bajo a 5,934 billones de toneladas de CO2 con respecto a los 6,045 en 2005. Es la primera vez que baja la emisión desde 2001 y la tercera desde 1990.