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Si te duelen las articulaciones cuando va a llover te estás equivocando con la razón

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Si te duelen las articulaciones cuando va a llover te estás equivocando con la razón

La relación entre las condiciones meteorológicas y las dolencias articulares y lumbares parece más un mito que una realidad, según los resultados de un estudio llevado a cabo por la Escuela de Medicina de Harvard.

La próxima vez que te duela algo y lo asocies al mal tiempo, quizá estás tropezando con una incapacidad para establecer vínculos causales: recuerda, correlación no es causalidad.

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Correlación no implica causalidad, hay que decirlo más

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Correlación no implica causalidad, hay que decirlo más

A pesar de que es una de las advertencias más repetidas, sobre todo en el ámbito de la ciencia, también constituye uno de los errores o ilusiones cognitivas más frecuentes. Nos referimos a "correlación no implica causalidad" (CINAC, Correlation is not a cause; unas siglas que deberíamos llevar estampadas en la camiseta).

En pocas palabras, lo que describe esta advertencia es que si dos hechos se producen al mismo tiempo o parecen estar relacionados entre sí, ello no significa necesariamente que uno de los hechos sea causa del otro. El clásico ejemplo, del que hablamos hace unos días, es la homeopatía y el "pues a mí me funciona": el paciente toma homeopatía, su patología mejora y el paciente infiere que la causa de su mejora ha sido la homeopatía (cuando podría haber sido cualquier otra cosa, como por ejemplo, una simple remisión espontánea). Desde Spurious Correlations nos muestran hasta qué punto podemos llegar a conclusiones disparatadas si establecemos esta clase de relaciones con datos estadísticos... como que las películas de Nicolas Cage evitan los accidentes de tráfico.

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La importancia del número 23 en la vida cotidiana y otras obsesiones numerológicas

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La importancia del número 23 en la vida cotidiana y otras obsesiones numerológicas

Lo descubrí en mi viaje al City Lights Books, una librería con mucha historia (contracultura, alcohol y mala vida) pegada al Chinatown de San Francisco.

Es la trascedencia del número 23. Los defensores de la importancia de este número dicen que es un número que tenemos marcado dentro de nuestro cuerpo, porque los humanos poseemos 23 vértebras, porque nuestro ADN está dividido en 23 pares de cromosomas (y el par número 23 define el sexo), porque la misma cadena de ADN de un giro completo cada 23 unidades de medida (angstroms), porque la sangre tarda 23 segundos en recorrer nuestro cuerpo.

A nivel matemático, el 23 también tiene su relevancia: 23 es el primo más pequeño para el que la suma de los cuadrados de sus dígitos es también un primo impar y 23 es el entero más grande que no es la suma de potencias distintas.

¿Pero qué tiene que ver el 23 con la City Lights Books? William S. Burroughs, uno de los apóstoles de la contracultura de los años 60, fue un escritor obsesionado sobremanera con el número 23 (y también pertenecía a la generación Beat, en parte promovida en la City Lights Books). Un número que ya contaba con toda una legión de seguidores (como ya demostró el estreno de una película reciente de Jim Carrey precisamente titulada El número 23). Al parecer, Burroughs conoció en un ferry a un tal capitán Clark, que le contó a Burroughs que navegar de una orilla a otra había sido su ocupación durante 23 años y que nunca había tenido un accidente. Ese mismo día el ferry naufragó muriendo él y todos los ocupantes.

Esa misma noche, Burroughs oyó por la radio que un avión que volaba de Nueva York a Miami se había estrellado. El capitán del avión se apellidaba Clark y el vuelo era el número 23.

En la City Light Books pude ver una foto de su jeto un poco trastornado.

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Los tres errores de una estadística mal hecha

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Los tres errores de una estadística mal hecha

Algunas personas no dan ningún crédito a las estadísticas. Pero lo cierto es que las estadísticas pueden ser una forma muy aproximada de conocer la realidad y evaluarla. El problema es que las estadísticas también son fácilmente manipulables o pueden presentar errores muy comunes de forma.

Los tres errores más frecuentes en una estadística mal hecha son:

-No hacer advertencias sobre la fuente de los números.

-Aplicar datos recogidos en un contexto a otro diferente.

-Extraer de forma simplista conclusiones injustificadas basándose en los números.

Un ejemplo en el que se cometen los tres errores simultáneamente lo encontramos en las declaraciones de Mark Easton, corresponsal de asuntos interiores de la BBC, en uno de los principales informativos de Reino Unido:

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