La prolongación del metro de Málaga hacia el hospital Civil y el futuro Nuevo Hospital ha topado bajo la calle Hilera con una necrópolis romana de unos 400 metros de longitud, una de las más extensas y mejor conservadas de España. Los arqueólogos han documentado 984 complejos funerarios con más de mil individuos datados entre los siglos segundo y cuarto, según recoge SUR. Los datos proceden de la Consejería de Fomento y Movilidad de la Junta de Andalucía. La cifra, todavía provisional, ha crecido a medida que avanza la excavación.
Cifra provisional en alza. El trazado discurre entre los puntos kilométricos 0,094 y 0,500 de la calle Hilera, frente al segundo edificio de El Corte Inglés. Cuando los arqueólogos intervinieron en una excavación previa, el cómputo rondaba los 274 enterramientos y más de 400 individuos, dato que recogió Xataka Magnet al repasar la evolución del hallazgo. A octubre de 2026, la consejería habla de 984 complejos funerarios con más de mil individuos.
El consejero de Fomento y Movilidad, Mario Muñoz-Atanet, había anticipado en SUR unas 980 tumbas y advirtió de que el número podría seguir creciendo hacia la parte de la fachada de El Corte Inglés. El área inicialmente afectada, de 406 metros lineales, se ha reducido a 250 a medida que se despeja el terreno para la losa de cubierta del paso subterráneo.
Tres niveles superpuestos. Las inhumaciones se excavaron en arcillas rojizas y quedaron sepultadas bajo huertas islámicas y, más tarde, modernas. La tipología es amplia: tumbas de bastidor con tégulas (tejas planas), mensas con fosa y delimitación de mortero, cistas revestidas de piedra, cubiertas a dos aguas, fosas simples y recién nacidos depositados en ánforas. En algunas zonas las tumbas se acumulan hasta en tres niveles, huella de un uso prolongado del espacio; los ajuares son escasos y con frecuencia se reutilizaron las mismas fosas.
La datación entre los siglos segundo y cuarto combina varias pistas. La tipología de las tumbas y las monedas halladas permiten a los arqueólogos situar el conjunto entre el Alto y el Bajo Imperio; la propia superposición indica que el espacio estuvo en uso durante generaciones.
La presencia de recién nacidos en ánforas, una práctica habitual en el mundo romano, remite a una convención que un estudio sobre el rito en la península documenta con detalle: los menores de 40 días no estaban amparados por la protección ritual del ius pontificium, el derecho sacro romano, que sí cubría a los adultos. Enterrarlos dentro de recipientes cerámicos, junto a las tumbas familiares, era una de las formas habituales de darles sepultura en el mundo romano.
La escala de la muestra. La variedad tipológica y la presencia de neonatos en ánforas convierten a Hilera en un yacimiento notable dentro de la arqueología funeraria romana. Su escala, con cerca de mil individuos en 400 metros, permite a los investigadores trabajar con una muestra demográfica amplia, algo poco habitual en excavaciones de salvamento condicionadas por el avance de una obra.
El mapa de Malaca, revisado. El conjunto se dispone abierto a una posible vía de salida de la ciudad por la costa. La trascendencia del hallazgo, recoge SUR, es que el sector de Hilera se consideraba terreno ganado al mar en época islámica, de modo que la presencia de un cementerio romano obliga a revisar la topografía funeraria de Malaca. "Se han encontrado muchas monedas de diversos lugares, lo que confirma la historia portuaria de la ciudad, donde venía gente de todos sitios", comenta Muñoz-Atanet en SUR. Las monedas, procedentes de lugares diversos, son la huella material de ese tráfico mediterráneo.
Hacia un museo subterráneo. Conforme el equipo de arqueólogos y antropólogos cierra la fase de estudio, los vestigios se depositarán en los almacenes del Museo de Málaga, en el edificio de la Aduana. Las piezas más singulares irán al futuro museo arqueológico del metro, junto al túnel de la estación de Guadalmedina, donde ya se custodian restos del arrabal islámico de Attabanim y un tramo de muralla nazarí hallados bajo la avenida de Andalucía y los Callejones del Perchel, además de tramos de calles y piezas singulares de época cristiana.
"Lo que nos falta es concretar quién va a gestionar el espacio porque eso condiciona la musealización. Trabajamos en esa línea con el Ayuntamiento y con Cultura, para determinar quién va llevar la explotación", admite Muñoz-Atanet; la gestión podría acabar siendo municipal.
El cierre de la fase de excavación, inicialmente previsto para noviembre de 2026, se prolongará al menos hasta los primeros meses de 2027, dado que todavía quedan partes por descubrir. "Se está trabajando uno a uno, tumba a tumba, que han aparecido hasta en tres niveles. Una tumba de cada tipo irá al futuro museo de arqueología del metro", resume el consejero. Con mil ochocientos años de distancia, lo que ya cambia no es solo la cifra de muertos: es la imagen de la Malaca romana.
Foto | SUR (mejorada con Magnific)
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