Descubren una nueva especie de dinosaurio, el primer megarraptorán de Europa, gracias a un fósil olvidado

  • Un fósil craneal olvidado casi un siglo en un cajón del Museo de Historia Natural de Londres resulta ser el primer megarraptorán de Europa

  • El animal, del tamaño de un tigre y emplumado, vivió en Inglaterra hace 120 millones de años y antecede a los gigantes del hemisferio sur

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Redacción Xataka Ciencia

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Un fragmento de la parte posterior de un cráneo, guardado casi cien años en un cajón del Museo de Historia Natural de Londres, acaba de convertirse en una nueva especie de dinosaurio carnívoro. Según recoge la nota del Museo, se trata de Invictibellatrix amberina, un depredador emplumado del tamaño de un tigre que habitó la actual Inglaterra hace unos 120 millones de años, durante el Cretácico Inferior. El hallazgo, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista Royal Society Open Science, es el primer megarraptorán descrito en Europa.

El fósil que sobrevivió a un cajón. El hueso fue descubierto a los pies de un acantilado de la costa suroeste de la isla de Wight por Reginald Hooley, un comerciante de Southampton y paleontólogo aficionado que reunió más de 1.300 especímenes entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Tras su muerte en 1923, su colección fue adquirida por el museo en 1924 y, con ella, este fragmento de caja craneana, que permaneció sin estudiar casi un siglo.

"Es un misterio real que este fósil haya sido pasado por alto durante tanto tiempo, sentado en un cajón durante casi 100 años", ha señalado Cassius Morrison, autor principal del estudio e investigador de la University College London. "Se encuentran muchos huesos en la isla de Wight. ¿Quién sabe qué más está esperando a ser descubierto?".

Descubren una nueva especie de dinosaurio, el primer megarraptorán de Europa, gracias a un fósil olvidado

Cómo le pusieron nombre. Invictibellatrix, que significa "guerrera invicta", alude al papel que los megarraptoranes acabarían ocupando en la cúspide de la cadena trófica millones de años después; el epíteto amberina remite a los fragmentos de resina fósil hallados junto al hueso. En el artículo, los autores explican que el nombre pretende "dar esperanza y fuerzas a todos aquellos que sufren acoso, discriminación y opresión".

Para identificar la especie, el equipo sometió la pieza a una tomografía computarizada, generó un modelo tridimensional del cráneo y de la cavidad que alojaba el cerebro, y comparó el resultado con ejemplares de tiranosaurios y otros terópodos bípedos. Una combinación única de rasgos, entre ellos un orificio ovalado donde entraba la médula espinal y una cresta con forma de reloj de arena, llevó al equipo a concluir que se trataba de una especie nueva.

Pariente del T. rex, pero con garras. Los megarraptoranes eran parientes cercanos de los tiranosaurios, incluido el Tyrannosaurus rex, pero se distinguían por una particularidad llamativa: cabezas esbeltas y brazos grandes con garras curvas, con los que apresaban a sus presas en lugar de fiarse de la mandíbula. Sobre la base de sus parientes más próximos, Morrison calcula que Invictibellatrix mediría entre tres y cuatro metros de largo y poco más de metro y medio de alto, con plumas y garras de entre 10 y 20 centímetros.

Se alimentaría de dinosaurios pequeños, lagartos y mamíferos, en un papel ecológico parecido al de la hiena. Convivía con sauropodos rebaquisáuridos y parientes de Iguanodon, y compartía ecosistema con un espinosáurido que probablemente era el superdepredador de su tiempo. "Para los humanos este dinosaurio habría sido más peligroso que un T. rex", ha explicado el investigador. "Habríamos sido una presa de tamaño perfecto, alrededor de un tercio de su peso corporal. Definitivamente nos habrían perseguido".

El primer eslabón europeo de una migración. El hallazgo aporta la pieza que faltaba en la ruta de los megarraptoranes. Los paleontólogos sospechaban que el grupo se había originado en Asia y migrado a través de Europa antes de convertirse en el superdepredador del sur de Gondwana, el continente que reunía la actual América del Sur, África y la Antártida, pero faltaba el fósil europeo que confirmara el paso por el Viejo Continente.

"Esta nueva especie es la primera prueba de que los megarraptoranes también estuvieron presentes en Europa y de que llegaron a Gondwana por esta vía en lugar de saltar de isla en isla más al sur", ha señalado Charlie Scherer, estudiante de doctorado en la University College London y coautor del artículo. La datación, 120 millones de años, sitúa a Invictibellatrix entre los miembros más pequeños y tempranos del linaje.

Lo que más llama la atención es el contraste entre este animal modesto y los descendientes que terminaría teniendo. En el Cretácico Inferior, los megarraptoranes estaban repartidos por todo el mundo, según el modelado matemático del equipo, que integró fósiles conocidos con árboles evolutivos y datos de geografía y clima. Decenas de millones de años después, ya en el Cretácico Superior, se habían extinguido en Laurasia, la gran masa continental del norte. En el sur, en cambio, prosperaron hasta alcanzar tamaños gigantescos, con garras de hasta 35 centímetros.

El caso más conocido, Maip macrothorax, descrito en 2022 a partir de restos hallados en Santa Cruz (Argentina), alcanzaba, según la nota del Museo, entre nueve y diez metros y un peso de elefante. Paul Barrett, investigador del Museo de Historia Natural y autor senior del estudio, lo resume así: "A pesar de más de 200 años de coleccionismo, la isla de Wight sigue sorprendiéndonos con nuevas especies de dinosaurio". El presupuesto vino de la Palaeontographical Society, la Royal Society y UK Research and Innovation.

Foto | Sergey Krasovskiy, Pedro Salas

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