[Libros que nos inspiran] ‘Encyclopédie. El triunfo de la razón en tiempos irracionales’ de Phillipp Blom

[Libros que nos inspiran] ‘Encyclopédie. El triunfo de la razón en tiempos irracionales’ de Phillipp Blom
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Este texto de Phillipp Blom sin duda emocionará a los que, como yo, consideran la razón un triunfo y la Ilustración la mayor zancada intelectual y científica del ser humano.

La primera enciclopedia de la historia, aunque sólo sea por su afán recaudatorio de conocimiento, fueron las tablillas cuneiformes existentes en los archivos de los reyes de Mesopotamia. Assurbanipal (668-627 a. C.), por ejemplo, poseía un buen puñado de tablillas en su biblioteca de palacio que contenía listas de objetos y nombres relacionados entre sí por temas, semejanza, raíz verbal y asonancia.

La tablilla dedicada a las diferentes especies de palmeras, por ejemplo, dice así:

Palmera, palmera silvestre, palmera joven, palmeral, palmera marchita, palmera seca, palmera muerta, palmera podrida, palmera rota, palmera devorada por parásitos, palmera atacada por parásitos, palmera cortada, palmera seccionada, palmera podada, palmera tumbada, palmera rota, palmera hendida, palmera azotada por el viento, palmera rajada, tronco de una palmera muerta…

El fabricante de globos terráqueos Ephraim Chambers publicó él solo Cyclopaedia: An Universal Dictionary of Arts and Sciences, en 1728, y que le valió a su autor el ingreso en la prestigiosa Royal Society. El orden alfabético de las entradas se completaba con claras ilustraciones y con referencias cruzadas que facilitaban la búsqueda de los artículos relacionados. Así, la voz “acústica” remite a “oído”, “audición” y “fónico”. Y “concha” a “diluvio”, “petrificación” y “fósil”.

Se puede considerar, pues, la primera enciclopedia moderna y padre de la Encyclopédie de Diderot y D´Alembert, la mayor empresa intelectual de su siglo. Que es la enciclopedia sobre la que habla extensamente Encyclopédie. El triunfo de la razón en tiempos irracionales.

Un documentadísimo relato que, en primer lugar, nos demostrará que no todo fue tan idílico ni desinteresado como parece. En París de 1700, las aspiraciones de los enciclopedistas no eran otras que preparar una modesta traducción de un diccionario inglés: había que pagar el alquiler y sufragar otros gastos inmediatos.

Sin embargo, la casualidad convirtió a estos humildes hombres en pioneros que hicieron crecer su obra hasta niveles titánicos, transformando un simple trabajo remunerado en un estilo de vida que revolucionaría la industria editorial y plantaría cara a las críticas, a lo políticamente correcto y hasta al mismísimo Papa, aunque ello conllevara la cárcel.

Una monumental obra enciclopédica que acabó teniendo 27 volúmenes compuestos por 72.000 artículos, 16.500 páginas y 17 millones de palabras, y en la que participaron en mayor o menor medida las mentes más preclaras del momento, como Voltaire o Rousseau. Todo un hito teniendo en cuenta que en aquella época no existían los ordenadores o las bases de datos, toda una maraña conceptual (era la primera vez que se hacía una enciclopedia alfabética y no temática) que fue editada, recopilada y administrada sólo por dos hombres.

El historiador y novelista Phillip Blom (Hamburgo, 1970) ha conseguido introducirme en una época de la que ignoraba casi todo, en un París superpoblado de gente, y entre la masa de gente, también una superpoblación de artistas en ciernes que sólo buscaban destacar de algún modo para salir de la miseria. Un París donde se mezclaba la alta alcurnia y la baja estofa, todo salpimentado por la bohemia más altisonante de todos los tiempos. Y todo ello narrado con una claridad y un tono cautivador que más que leer un ensayo histórico y social me parecía estar consumiendo una novela de aventuras.

La Ecyclopédie de Diderot y D´Alembert no es la mayor enciclopedia que jamás se haya publicado, ni tampoco es la primera, ni la que posee mayor autoridad. Lo que hace de ella todo un acontecimiento histórico e intelectual es su particular constelación de política, economía, testarudez, heroísmo e ideas revolucionarias. Por primera vez en la historia, prevaleció la razón y la objetividad por encima de la Iglesia y la Corona. El pensamiento científico, libre y secular, por encima de la narración de santos.

Si os apetece entrar más en materia sobre esto último, os recomiendo echar un vistazo a El undécimo mandamiento (I) y (y II) o Cómo combatir las pseudociencias y la fe irracional. ¿Debemos ser guerreros o diplomáticos? (I), (II) y (y III)

Editorial Anagrama
Colección Argumentos
464 páginas
ISBN 978-84-339-6254-6

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