Si bien es cierto que la belleza está en los ojos que mira, hay determinados rasgos universalmente bellos. Rasgos que generalmente son síntoma de buena salud, por ejemplo, o una gran fertilidad. En una mujer, por ejemplo, los rasgos que se consideran más atractivos son los pómulos relativamente altos, la mandíbula delgada y los ojos grandes en relación al tamaño de la cara. Luego hay otra proporción áurea proporcionada por Pamela Pallett, de la Universidad de San Diego, y Kang Lee, de la Universidad de Toronto: la distancia vertical entre los ojos y la boca debe ser del 36 % de la longitud de la cara; y la distancia horizontal entre sus ojos debe ser del 46 % de la anchura del rostro.
Pero ¿cómo saber con seguridad que uno es atractivo o no lo es? Preguntar a la abuela no es muy fiable, aunque sin duda pueda subir la autoestima.
Quizá sería útil preguntar al programa que han desarrollado investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en colaboración con investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Princenton (EE UU), que, entre otras cosas, ayuda a los ordenadores a determinar si una cara entra dentro de la categoría de rostro atractivo, según se recoge en un estudio publicado en la revista PLoS ONE.
El software, concretamente, es capaz de predecir 9 juicios basados en rasgos faciales: atractivo, competente, fiable, dominante, tacaño, miedoso, extrovertido, amenazador y simpático.

