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Los personajes de la personología

Los personajes de la personología
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Merendando tranquilamente nuestra leche con galletas, asistimos a lo que se prevé una interesante discusión entre nuestra tía y nuestra abuela.

Al parecer, nuestra tía intenta desesperadamente convencer a su madre de que le deje salir a dar una vuelta con esa amiga nueva que ha hecho. La que se pinta los ojos y viste como una chica mayor.

Nosotros no lo entendemos, sólo tenemos 8 años.

Pero vemos que nuestra abuela, lista como nadie, le prohíbe que lo haga bajo una deducción que sólo las abuelas y las madres experimentadas saben hacer: “Tú no sales con esa, que no tiene cara de nada bueno”.

¿Prejuicios de nuestra querida abuelita?

Pues según Naomi Tickle y su multitud de compañeros del Centro Internacional de Personología, lo que hacía Encarna era aplicar ciencia. Y sin necesidad de haber ido a ninguna universidad, por supuesto.

Porque nuestra abuela, aún sin saberlo, estaba aplicando los conocimientos que se intentan trasmitir mediante la personología, o “ciencia” que se basa en una lectura facial de un sujeto para adivinar la personalidad del mismo.

La creación de esta pseudociencia vino de mano de un juez llamado Edward Vincent Jones, de Los Angeles, California. Según parece, este caballero se dedicó a intentar identificar los patrones de conducta de todos los que eran juzgados, y relacionarlo con sus rasgos.

De esta forma, acabó descubriendo que era capaz de “predecir” la personalidad de alguien sólo con ver su cara.

De los 200 rasgos distintos que compiló en su primer estudio, pasó a 68 en una primera reducción. Con estos datos, se dice que logró un 90% de acierto en un experimento con 1.068 sujetos. Todo un éxito, sin duda.

Es más, la personología parece ser una “ciencia” de credibilidad tan contundente, que de ese estudio con cerca de mil personas no hay ningún tipo de referencia ni bibliografía científica.

Tampoco existe experimento controlado que sirva para eliminar influencias o errores en su compilación de 68 rasgos característicos (del estilo “si tus ventanas nasales son amplias, tienes mucha confianza en ti mismo”).

Y por supuesto, la ciencia establecida no considera la personología como algo verdadero, sino como una pseudociencia totalmente falsa.

Estaréis de acuerdo conmigo en que esa negatividad es muy típica de gente con los ojos pequeños…

Más información (o desinformación) | Personology (en inglés)

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