Teniendo en cuenta que la premisa en la que se basa en el horóscopo, además de insustancial, no tiene ningún apoyo científico, que, puestos a buscar objetos cósmicos cuya fuerza de gravitación influya en nosotros, la comadrona que nos ayudó a nacer ejerció una influencia gravitatoria superior a la de cualquier otro planeta, ¿por qué tanta gente sigue creyendo en los horóscopos?
Por ejemplo, la fuerza gravitatoria del médico es 400000 veces mayor que la de la Luna. Incluso las fuerzas de marea a las que siempre aluden son también despreciables. La fuerza de marea ejercida por la madre es 12 millones de veces mayor que la ejercida por la Luna. Esta es la única fuerza que la ciencia ha constatado, si la astrología maneja otra distinta a la gravitatoria, nadie ha conseguido detectarla todavía.
Pero aún: ¿por qué sigue apareciendo en la prensa seria? secciones de astrología aparecen en más de 1200 periódicos en los Estados Unidos; pero menos de 10 diarios tienen secciones de astronomía.
La respuesta rápida es que nuestro cerebro tiende a ver demasiadas cosas en las vagas generalizaciones. De modo que si en una descripción sobre nosotros mismos existen generalizaciones, tendemos a creer que nos describen a nosotros… y todo se refuerza si esa vaga descripción incluye unos cuantos rasgos positivos.

De la misma manera que una persona perpetuamente infeliz no es biológicamente factible, tampoco lo es una persona perpetuamente feliz (no buscaría maneras de mejorar su existencia y, por tanto, de progresar en un mundo cambiante y amenazador). Así pues, la búsqueda de la felicidad se asemeja un poco a la zanahoria que cuelga siempre a unos centímetros del belfo del asno.
En la mayoría de colegios e institutos se prohíbe mascar chicle en horas de clase. Pues aquí tenéis un par de argumentos que un día esgrimí para que me permitieran hacerlo.
4.
2.
Aprovechando esta oleada de furor zombi que nos rodea, tanto en el cine como en la literatura, vale la pena recordar que los zombis no son muertos vivientes que nos persiguen día y noche para comerse nuestro cerebro.
Existe un mito muy arraigado en el acervo popular: que somos así o asá y eso nos define, que somos buenos o malos, que somos amables o ariscos, que somos altruistas o egoístas. O eres una cosa o eres la otra. Y, además, lo eres para casi siempre.
6) Manipulación de la memoria. No estoy hablando de la empresa que en la película
Pero vamos con ejemplos más contemporáneos. Queen y su We are the champions produce un exceso de euforia. El epítome de las canciones que producen empatía y socialización es Like a virgin de Madonna. La percusión y el tempo de Sympathy for the devil, de los Rolling Stones, invita a mantener la coordinación, a solidificar el empeño y la seguridad en uno mismo e, incluso, a fomentar las habilidades resolutivas.
Cada vez tenemos más pruebas de que la música tiene tanta influencia en nuestro cerebro y nuestras emociones como una droga ilegal. Y, sin embargo, la música es legal.