El contexto memesférico es tan determinante para nuestra inteligencia que incluso las chicas rubias consiguen volver tontos a los hombres. Esta idea puede parecer estereotipada (y lo es, por esa razón tiene tanto poder memesférico), pero fue constatada por un experimento de la Universidad París X-Nanterre.
En él, los sujetos debían resolver una serie de tests de conocimiento general tras ser expuestos a fotografías de mujeres. La puntuación más baja la obtuvieron aquellos hombres que habían sido expuestos a fotografías de chicas rubias. El catedrático Thierry Meyer, coautor del estudio, que fue publicado en Journal of Experimental Psychology, sostiene que esto prueba que la gente que se enfrenta a estereotipos generalmente se comporta igual que ellos.
Por esa razón, también, llevar el pelo teñido de rubio puede provocar, en una chica, que obtenga notas más bajas en un test de inteligencia. Llevar el pelo rubio dispara inconscientemente una serie de creencias muy arraigadas en la cultura (aunque sean falsas).


No recuerdo la fecha concreta de mi descubrimiento sobre la importancia de la ciencia. Supongo que fue un descubrimiento gradual, sobre todo a raíz de aquellos debates que veía de pequeño en la televisión: cuando hablaba el científico invitado (generalmente en un debate de pseudociencias, y generalmente
El asentamiento ancestral inuit de Shishmaref, una aldea situada en la isla de Sarichef en el mar Chukchi, al norte del estrecho de Bering y a pocos kilómetros de la costa de Alaska, había permanecido a resguardo de los cambios socioculturales. Allí hace tanto frío que sus habitantes usan los frigoríficos no para enfriar los alimentos sino para impedir que se enfríen demasiado. Pero su prístina (y congelada) sociedad está a punto de desaparecer debido al derretimiento del hielo, que está arrastrando el poblado hacia el océano.
Si bien soy el primero al que le vienen ramalazos de convertirse en eremita para ver el mundo desde una atalaya, en plan que siga girando el mundo que yo me bajo, lo cierto es que todos nosotros estamos interconectados más de lo que creemos. Y, aunque el prójimo acostumbra a ser un tocacojones, sin el prójimo nuestras vidas serían miserables.
De nuevo un libro de Marvin Harris, que se suma al espectacular
Cultura basura, cerebros privilegiados del divulgador científico Steven Johnson tiene un planteamiento tan subversivo y brillante que, independientemente de si estáis de acuerdo con él o no, seguro que os hará pensar y replantearos muchas cosas. Conmigo lo consiguió.
Ser cultureta, pintar, ir al teatro o al museo y demás actividades que podían desembocar en una serie de collejas cuando acudíamos al colegio, ahora resulta que podrían estar vinculadas a una mejor salud. Al menos es lo que sugiere un estudio de científicos noruegos realizado sobre más de 50.000 adultos que ha sido publicado por la revista Journal of Epidemiology and Community Health.
La nueva disciplina del neuromárketing está descifrando poco a poco las motivaciones que nos impulsan a adquirir determinados productos frente a otros, incluso productos que son manifiestamente de peor calidad.