El artículo anterior de Singularidades extraordinarias de animales ordinarios estaba dedicado a la abeja, así que es justo que el segundo lo dedique al ácaro, un miembro diminuto de la familia de las arañas que comparte muchas conexiones con las abejas.
-Por ejemplo, el ácaro de la especie Varroa destructor estuvo a punto de extinguir del mundo a las abejas, y ya advertimos en el artículo anterior lo peligroso que sería eso para la agricultura del planeta y, en consecuencia, para la supervivencia del ser humano.
-Por otro lado, hay ácaros tan pequeños (de momento se han identificado 48.000 especies, aunque probablemente haya 10 veces más) que algunos pueden crear una familia en la tráquea de una abeja. Y es que en sólo 900 metros de selva puede existir un millón de ácaros de más de 200 especies.
-Pero no hace falta que pensemos en selva. Ahora mismo, mientras lees este artículo, una criatura con mandíbulas con forma de aguja se están dando un banquete con la grasa que segregan las glándulas sebáceas de la base de vuestras pestañas. Con forma de cepillo de diente rechoncho, el ácaro de los poros (Demodex folliculorum) posee un sistema digestivo tan eficaz que no produce desechos.
