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Dieta mediterránea por intercambios: una buena opción si buscas bajar de peso
Medicina

Dieta mediterránea por intercambios: una buena opción si buscas bajar de peso

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La dieta mediterránea es, probablemente, una de las más conocidas del mundo. Menos famoso, pero igualmente interesante, es el "método por intercambios"; acuñado y defendido por la asociación homónima, presidida por la Dra. Clotilde Vázquez.

Sin embargo, la relación entre ambas es indisoluble. Ideado como un método versátil para aplicar un patrón nutricional saludable, el método por intercambios aprovecha los beneficios de la dieta mediterránea en su aplicación. ¿Cómo funciona y por qué lo hace?

El método por intercambios, ¿qué es?

Puesta en candelero por el cocinero Alberto Chicote, la dieta mediterránea por intercambios, que tuvo su punto máximo de fama hace un par de años, constituye en realidad un enfoque interesante a la hora de perder peso. Tal y como lo definen sus creadoras, el método por intercambios está concebido como un sistema basado en la dieta mediterránea y el ejercicio físico, complementado con técnicas psicológicas de apoyo y motivación que permiten alcanzar los objetivos propuestos y no recaer en viejos hábitos.

El resultado, afirman, es la pérdida de peso. El método defiende la flexibilidad, en especial. No es una dieta al uso, sino que se compone de un sistema de alimentación basado en listas de alimentos y cantidades intercambiables. El método de intercambio permite elegir entre varios alimentos con un perfil nutricional parecido, de manera que el patrón se conserva, más o menos, pero no los alimentos que escogemos.

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El método de intercambio considera seis grupos de alimentos: los lácteos, alimentos proteicos, verduras, alimentos con hidratos de carbono, frutas y grasas. De esta manera, se puede escoger, día a día, qué vamos a comer. Es más, también permite una mayor flexibilidad a la hora de comer fuera de casa, lo que facilita la adherencia.

El patrón nutricional lo escoge, tras un estudio previo, un nutricionista. Este habrá fijado las cantidades necesarias de cada uno de esos grupos de alimentos de forma previa, aclarando cuántas raciones de cada uno debe incluir en cada comida y la equivalencia de los alimentos entre los grupos.

La educación, otro factor clave

Otro de los aspectos más importantes del sistema por intercambios es el educativo. Esta "dieta" obliga al paciente a implicarse de una manera positiva, ya que es él el que debe elegir los alimentos. Pero, para poder hacerlo, debe saber qué va a escoger y por qué. El resultado es que se educa a los pacientes de forma directa e indirecta.

El propio método promovido por la asociación de las Dras. Clotilde Vázquez y Ana de Cos, diseñadoras y acuñadoras del método en su forma más "oficial" (y comercial), implica la educación de los pacientes desde el primer momento como algo esencial. Esto es necesario porque, aunque parece muy sencillo: intercambiar alimentos según su perfil nutricional, en realidad no lo es.

Hay que conocer por qué cada uno de los alimentos tiene un perfil nutricional u otro, así como sus implicaciones fisiológicas (ya que no todos los alimentos, aun teniendo un perfil nutricional similar, tienen el mismo valor biológico) y las interacciones con el resto de sustancias del alimento. Para complementar el método por intercambios, las doctoras también incluyen el ejercicio físico y hasta la asistencia psicológica.

¿Pero, funciona el método por intercambios?

Lo primero que debemos decir, por si no ha quedado claro, es que no es una "dieta milagro". No pretende (ni consigue) eliminar el peso de forma rapidísima y sin esfuerzo (cosa que sería mala). Dicho esto, sí, el método por intercambios tiene varios resultados muy interesantes que demuestran su utilidad para perder y mantener la pérdida de peso. Por otro lado, no es nada sorprendente, claro.

En primer lugar, este patrón cuenta con la asistencia profesional que permite controlar lo que comemos y hacerlo bien. En segundo, como venimos comentando desde el principio, la dieta basa su patrón nutricional en la consabida dieta mediterránea. Esta, bien llevada a cabo, es famosa por ser una de las opciones más saludables que se conocen (a pesar de las críticas). El control de grasas, la gran cantidad de frutas y verduras, así como semillas, legumbres y frutos secos ayudan enormemente a controlar el peso y la salud.

Por otro lado, los estudios han comprobado la efectividad de una educación activa en la nutrición de los pacientes, quienes adoptan patrones nutricionales sanos de manera más consciente. Los estudios han demostrado que este patrón nutricional tiene muchos beneficios potenciales. Pero no es oro todo lo que reluce.

Todo depende de cómo la adaptemos

Responder si este método funciona o no puede resultar demasiado simplista. Al fin y al cabo, todo depende de cómo lo añadamos a nuestra dieta. Es importante señalar que no todas las calorías, ni las proteínas, y sobre todo no todos los glúcidos son iguales, una generalización en la que sería fácil caer con este sistema. Por ejemplo, no son lo mismo los mal llamados hidratos que aporta el arroz integral que la bollería industrial, aunque ambos alimentos estén compuestos principalmente por azúcares.

Por eso es importante el apartado educativo asociado a esta dieta, para evitar malentendidos. Por otro lado, existe un aspecto asociado al método promovido por la asociación que requiere de una pequeña aclaración: dentro de este se aboga por los glúcidos en detrimento de las grasas (algo común en la dieta mediterránea). Sin embargo, existen varias evidencias que contradicen este consejo.

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Según hemos visto en otras "dietas", como la keto, la paleo o la protéica, promover una dieta más rica en grasas y menos en azúcares podría tener una serie de interesantes beneficios que no se contemplarían en el método de intercambios "original". No obstante, todo depende.

Como ya hemos dicho, al final, lo importante es cómo adaptamos este patrón nutricional a nuestro día a día. Si no entendemos y aplicamos adecuadamente esta dieta, da igual el nombre que le pongamos o lo que tratemos de hacer, sus beneficios serán nulos o, peor aún, será negativa para nosotros. Por ello es imprescindible contar con un especialista en nutrición para poder llevarla a cabo.

Imágenes | Unsplash

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