En 1891, en la zona de manantiales de Chapultepec, se encontró la figura de un chapulín tallado en cornalina roja. Esta escultura es una de las obras maestras del arte prehispánico

El otro chapulín colorado de México tiene más de 500 años y está tallado en piedra, da nombre a Chapultepec y casi nadie sabe de dónde salió

Aztec Chapulin Grasshopper Symbol Of Chapultepec
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redaccion

Redacción Xataka Ciencia

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En el Museo Nacional de Antropología de México hay un chapulín de casi medio metro, con el cuerpo rojo y pulido y las patas recogidas. Tiene un detalle que no se ve a primera vista: si las cuentas, son solo cuatro. Un saltamontes necesita seis.

La ficha del museo lo atribuye a los mexicas y lo sitúa entre 1250 y 1521, en pleno Posclásico Tardío. Si nos quedamos con el año más reciente, el bicho lleva más de cinco siglos con la anatomía a medias.

¿Y ese color? El color tiene explicación geológica. El museo habla de carneolita, también llamada cornalina, una calcedonia que debe su tono rojizo al hierro. Eso sí, el arqueólogo Leonardo López Luján escribe en su ficha “¿Cornalina rojiza?”, con los interrogantes puestos, así que el material tampoco está del todo cerrado.

El nombre que da lugar: No es casualidad que sea un chapulín y esté en Chapultepec. En náhuatl el topónimo significa “cerro del chapulín”, y en el Códice Osuna aparece dibujado casi al pie de la letra: un cerro verde con el insecto encima. En el códice el animal forma parte de la escritura del lugar. En la escultura, en cambio, ocupa espacio y se puede rodear y mirar desde cualquier lado.

En otras representaciones del topónimo, del cerro también brota agua y eso nos lleva a los manantiales de Chapultepec, de los que se abastecía México-Tenochtitlan. Según el arqueólogo Felipe Solís, las obras hidráulicas y los usos rituales convivían en aquel espacio donde el agua servía para beber, pero también tenía su sitio en la vida religiosa y por lo tanto había que mantenerla fluyendo. El acueducto levantado en tiempos de Moctezuma I tenía dos conductos, de modo que mientras se limpiaba uno el agua seguía llegando por el otro y la ciudad no se quedaba sin suministro.

El origen del agua. El agua vuelve a aparecer cuando intentamos averiguar dónde se encontró el chapulín. En su reconstrucción documental, López Luján recoge un manuscrito que sitúa el hallazgo en una alberca de Chapultepec y plantea que podría ser la de los Baños de Moctezuma, aunque no lo da por confirmado. Otro documento tira hacia el lado contrario: un catálogo publicado en 1891 asegura que la escultura apareció en 1785, durante las obras del castillo. De ese catálogo solo sabemos con certeza cuándo se publicó, y la fecha del descubrimiento depende de lo que cuenta después. Dónde y cuándo salió a la luz sigue sin estar claro.

Lo que sí sabemos es que en 1828 Maximilian Franck ya la dibujó en la colección del conde del Peñasco, y que de allí pasó al Museo Nacional. Hoy se puede ver en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, en Ciudad de México. Un chapulín al que le faltan dos patas y, de momento, también la mitad de su biografía.

Imagen | | Wikimedia Commons


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