Once ejemplares de muflón europeo (Ovis orientalis musimon), una oveja salvaje oriunda de Córcega y Cerdeña, fueron liberados en 1971 en el Parque Nacional del Teide para fomentar la caza mayor en Tenerife. Más de medio siglo después, esa misma especie ocupa las cumbres de la isla entre los 1.400 y los 3.100 metros de altitud, sin depredadores naturales que controlen su expansión, y figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras desde 2011.
Cómo llegó. La decisión partió de la Federación Tinerfeña de Caza, que a finales de los años sesenta echaba en falta piezas de caza mayor y "elementos decorativos del reino animal" en las islas, según recoge La Nación en su sección de Lifestyle. El Instituto para la Conservación de la Naturaleza autorizó la introducción de cuatro machos y siete hembras procedentes de Córcega, trasladados en un avión militar alemán. El parque estaba protegido desde 1954, diecisiete años antes de la suelta.
Lo que devora. El impacto sobre la flora endémica concentra el conflicto. De los aproximadamente 200 taxones de plantas vasculares del parque, 60 son endémicas de Canarias, 35 exclusivas de Tenerife y 14 propias del parque, según la página de valores naturales del Parque Nacional del Teide. El análisis del contenido estomacal y los excrementos del muflón, realizado por el biólogo Juan Luis Rodríguez Luengo, confirmó la presencia de 14 endemismos canarios en su dieta, 12 de ellos exclusivos de Tenerife. Entre las plantas afectadas figuran la violeta del Teide, el cardo de plata, la retama o la jarilla de Las Cañadas.
Cómo se sabe. La evidencia procede de varias vías complementarias. Además del análisis de contenidos estomacales y fecales, los investigadores han documentado el pisoteo y la erosión del suelo, agravada en zonas afectadas por incendios. Jaime Coello, director de la Fundación Telesforo Bravo, advierte de que "también se cambian las condiciones del suelo por sus deposiciones y producen efectos erosivos, generando problemas de derrumbamiento y erosión de caminos". Las estimaciones de población varían según el método: un estudio de 2023, basado en avistamientos limitados por la naturaleza esquiva del animal, situaba la cifra entre 70 y 125 ejemplares. Coello sostiene en cambio que "debe haber muchas más de 500 animales, porque se les ve cerca de núcleos habitados y en zonas de Corona Forestal donde no se pensaba que estuvieran". Rodríguez Luengo ha alertado además de la existencia de híbridos con oveja doméstica, los llamados ovimuflones, documentados en La Gomera y en algún caso en Tenerife.
La paradoja del control. El muflón llegó por la caza y la batida se ha convertido en su principal método de erradicación. Para 2026, el Cabildo de Tenerife autorizó un cupo mínimo de 236 animales a abatir, un 26% más que los 187 del año anterior, según la resolución publicada en el Boletín Oficial de Canarias. Las operaciones se organizan en siete sectores del parque y obligan a cerrar senderos al público durante los días de batida. Desde la introducción se calcula que se han capturado entre 1.000 y 2.000 ejemplares.
Un plan con fecha. El nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del parque, aprobado por Decreto 182/2025 el 1 de diciembre de 2025, fija un plazo máximo de cinco años para eliminar por completo los muflones del Teide, según recoge El Día. El documento obliga al Cabildo a diseñar un plan específico de erradicación en los doce meses posteriores a su aprobación, con el objetivo de que no quede ni un solo ejemplar antes de 2030. El caso tiene un paralelo cercano: el arruí africano, introducido en La Palma en 1972 también con fines cinegéticos, cuyo estatus de invasor ha sido cuestionado en 2026 por un estudio del CSIC. El Consejo de la Red de Parques Nacionales aprobó el PRUG del Teide con los votos en contra de Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF España.
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