feed

Richard Dawkins

Conviértete en bright y huye de las sombras de la superstición

36 comentarios

Hay cosas que todavía no tienen palabras para ser designadas. Hay palabras que necesitan ser acuñadas. Por ejemplo, hasta hace poco, la sensación vaga e incómoda que nos invade al sentarnos en una silla que conserva aún el calor del trasero de quien la había estado ocupando no tenía palabra para ser designada. Gracias a Douglas Adams (autor de la desopilante Guía del autoestopista galáctico) y su texto The Deeper Meaning of Liff, ahora los ingleses ya tienen esa palabra: Shoeburyness.

Eso lo hacen también estupendamente en la serie de televisión Cómo conocí a vuestra madre. Una de las mejores acuñaciones de la serie fue la de revértigo. El término se refiere a la sensación de cambiar cómo somos cuando nos encontramos con alguien del pasado que hacía mucho que no veíamos: si es alguien del colegio, no podemos evitar comportarnos un poco tal y como éramos en aquella época, con esa persona.

A propósito del ateísmo, un grupo bastante amplio de intelectuales ha decidido hacer algo similar: inventar una palabra que defina mejor la posición científica, naturalista y atea frente a la realidad. Una buena razón para ello es que la mayoría de la gente con la que discutes sobre Dios y se declara agnóstica, en realidad resulta que es atea, pero no lo sabe. Muchos agnósticos, pues, son ateos mal informados. Entre otras cosas, quizá se deba a que la palabra agnóstico (no sé si dios existe o no) parece más razonable y humilde que la palabra ateo (etimológicamente, sin Dios).

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Cuándo descubrí que la ciencia era tan importante?

16 comentarios

20080625193218-el-pensador-auguste-rodin.jpgNo recuerdo la fecha concreta de mi descubrimiento sobre la importancia de la ciencia. Supongo que fue un descubrimiento gradual, sobre todo a raíz de aquellos debates que veía de pequeño en la televisión: cuando hablaba el científico invitado (generalmente en un debate de pseudociencias, y generalmente Manuel Toharia o Gonzalo Puente Ojea), sentía que sus argumentos parecían más razonables y sólidos, a pesar de que siempre se presentaban con la indicación de que no podíamos afirmar nada sin pruebas.

También imagino que influyó la serie de divulgación para televisión Cosmos, de Carl Sagan. Y, sin duda, su libro El mundo y sus demonios.

Mi trayectoria académica, hasta los 17 años, era esencialmente “de letras”, como suele decirse. Y, aunque en casa siempre había leído revistas como Muy Interesante, consideraba la ciencia más bien como algo anecdótico. Pero, a partir de entonces, mi cerebro hizo clic: ya no se trataba de acumular conocimientos sino de empezar a contemplar lo que me rodeaba desde otra perspectiva. Como si llevara gafas de sol. Mejor dicho: como si me las hubiera quitado para ver más claro.

Los restos de magia, misticismo y sofistería que aún pudieran sobrevivir en mí cabeza fueron sustituidos entonces por una subrayada objetivación, una desmitificación encomillada y una desvaloralización marcada con fluorescente amarillo. Y todo ello sazonado por la duda y la incertidumbre, el convencimiento de que en realidad era un ignorante, que sólo disponía de diferentes grados de certeza sobre las cosas pero nunca la verdad o la falsedad sobre algo... aunque, irónicamente, podía aproximarme más a la verdad, si me lo proponía, que cualquier otro pensador que hubiera nacido antes que yo, creando mi propio undécimo Mandamiento.

Leer más

Anunciate aquí

[Libros que nos inspiran] ‘El cuento del antepasado’, de Richard Dawkins

158 comentarios

Richard Dawkins, a pesar de arduo trabajo en el ateísmo militante y la popularización de la memética, es también uno de los mayores divulgadores sobre la evolución. Y, por tanto, uno de los mayores problemas de los que creen en el creacionismo o en el diseño inteligente.

Y en El cuento del antepasado lo vuelve a demostrar.

Este mamotreto constituye una apasionante y tremendamente erudita regresión histórica-biológica hacia el pasado, empezando por nosotros, y pasando por los chimpancés, los lobos, las aves, los delfines, los árboles, los dinosaurios, las bacterias, los líquenes, y así, animal por animal, hasta llegar al denominado por Dawkins como “El gran encuentro histórico”, las primeras células eucariotas.

Su tamaño puede asustar: casi 900 páginas de letra diminuta. Y hay razones para asustarse: si no estás realmente muy interesado en temas como la evolución, la biología y la antropología, es mejor que no pierdas el tiempo, porque algunos fragmentos son densos, técnicos y prolijos. Sin embargo, aunque el interés sea medio, vale la pena el esfuerzo aunque para disfrutar de algunos de los legendarios capítulos; capítulos que demuestran cuán diversa y pluscuamperfecta puede llegar a ser la vida en la Tierra.

Leer más

¿Los chinos son realmente más parecidos entre sí que nosotros?

30 comentarios

Cuando contemplamos un grupo de orientales no podemos evitar sentir que todos tienen la misma cara (y que todos se apellidan Lee), pero ¿hasta qué punto esto es cierto? ¿Existe mayor homogeneidad fisonómica entre los asiáticos?

La respuesta que se ha dado hasta ahora al hecho de que, por ejemplo, los europeos no distingan con precisión a los chinos, se conoce como el “efecto de otras razas” (ORE, según sus siglas en inglés). Este efecto se produce porque los rasgos de los asiáticos son muy distintos a los de los occidentales y por eso, al no estar acostumbrados a ellos, éstos no pueden procesar con exactitud sus características faciales.

Lo que se cree es que somos capaces de percibir más diferencia entre los miembros de la etnia a la que pertenecemos que entre los miembros de otras etnias, de igual modo que todos los chimpancés, por ejemplo, nos parecen esencialmente iguales.

Leer más

¿Es la religión la fuente de todos los males? (I)

13 comentarios

hitchens.jpgCada vez que se produce un debate público sobre ciencia versus religión, sus interlocutores acaban derivando el debate hacia las consecuencias prácticas (malas o buenas) de ambas formas de afrontar la realidad. No tardará en afirmar alguien, probablemente aquejado con el síndrome de Frankestein, que la ciencia es la fuente de todos los males. O su lado contrario, probablemente un anticlerical, replicará: no, en realidad la fuente de todos los males es la religión.

En este artículo trataré de demostrar que esa clase derivas no son fructíferas, y desvían el tema sobre lo realmente importante.

Leer más

Richard Dawkins responde al Papa por comparar el ateísmo con el nazismo

67 comentarios

El etólogo británico, zoólogo, teórico evolutivo y divulgador científico Richard Dawkins, autor de El gen egoísta, obra que popularizó la visión evolutiva enfocada en los genes, y que introdujo los términos meme y memética, compareció públicamente para responder al Papa a propósito de sus comparaciones entre ateísmo y nazismo.

De nuevo, Ratzinger ha cumplido la dichosa Ley de Godwin: “A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno”.

No hay mucho más que añadir a lo dicho por Dawkins, a pesar de lo sucinto de su intervención (para profundizar en sus argumentos, por supuesto, os recomiendo la lectura de su libro El espejismo de Dios.

¿Por qué es tan insoportablemente pegadiza la canción del verano?

19 comentarios

En 2008, casi todos los españoles tararearon alguna vez la canción Baila el chiki-chiki de Rodolfo Chikilicuatre. Quién más o quién menos no ha podido evitar que se les colara en la mente temas de Rafaella Carrá o Georgie Dan.

Como si nuestro cerebro fuera una manzana y un gusano musical se hubiera alojado en él.

Así es precisamente cómo llaman al fenómeno consistente en que, de pronto, empecemos a tararear o silbar determinadas canciones y ya no podamos quitárnoslas de la cabeza: gusano auditivo o neurogusano.

Habla de ello el neurólogo Oliver Sacks en su libro Musicofilia, llegando a comparar el neurogusano con “un tic o un ataque”. De algún modo, las notas musicales de la canción nos han infectado, como si fueran un virus. La razón de que nuestro cerebro sea tan proclive a dejarse contaminar por canciones como éstas (generalmente un poco bobas) es que nuestra mente trata de completar una melodía inconclusa (según algunos psicólogos) o sencillamente es la manera de que la mente siga trabajando mientras está ociosa (según otros).

Desde el punto de vista de la memética, es decir, la teoría que propone que la existencia de los memes (unidades de una cultura que pueden considerarse transmitidas por medios no genéticos, especialmente por imitación), la explicación es un poco más compleja.

Leer más

Richard Dawkins propone unas colonias ateas

26 comentarios

Muy habituales son las colonias organizadas por grupos religiosos, en los que muchas de sus actividades están orientadas a fomentar la fe o a divulgar la doctrina. A todos se nos aparece la imagen del sacerdote tocando la guitarra, du-bi-dúa, frente a los boyscouts.

Esto podría cambiar muy pronto se prospera la iniciativa de Richard Dawkins, el célebre biólogo británico autor de obras como El gen egoísta o, la más reciente, El espejismo de Dios. Frente a la ausencia de colonias de verano que fomenten justo lo contrario que las religiosas (escepticismo, análisis científico de la realidad y racionalismo) Dawkins ha puesto en marcha los primeros campamentos ateos.

Una iniciativa que sin duda le reportará no pocas críticas, como ya ocurriera con su fomento de la campaña anterior: el de los autobuses ateos.

Dawkins opina que estos campamentos ateos eran necesarios en una sociedad donde muchos padres ateos no tienen dónde enviar a sus hijos. Pero ¿qué se hace realmente en un campamento ateo? ¿Rezar a Newton? No exactamente.

Leer más

Una visión científica sobre el aborto (y IV)

100 comentarios

Según la biología moderna, lo que llamamos “persona” emerge poco a poco de un cerebro que se desarrolla gradualmente. El cerebro empieza a funcionar en el feto, pero sigue conectándose hasta bien entrada la infancia e incluso la adolescencia. Las fronteras, pues, cada vez son más difusas. Y este problema también se produce en los instantes finales de la vida de una persona, pues la muerte no es otra cosa que un fallo gradual e irregular de diversas partes del cerebro y el cuerpo.

Entre la vida y la muerte hay muchos grados y tipos de existencia, algo que se agudizará a medida que avance la tecnología médica.

De nuevo Steven Pinker:

Esto no significa que no existe ninguna política defendible y que haya que dejarlo todo en manos del gusto personal, el poder político o el dogma religioso. Como señala el bioético Ronald Green, significa sencillamente que tenemos que reconceptualizar el problema: de encontrar una línea divisoria en la naturaleza a decidir una línea divisoria que mejor equilibre lo bueno y lo malo de cada dilema político. En cada caso debemos tomar decisiones que se puedan llevar a la práctica, que consigan el máximo grado posible de felicidad y que reduzcan al mínimo el sufrimiento actual y futuro. Muchas de nuestras políticas actuales ya son compromisos de este tipo: se permite la investigación con animales, aunque se regula; a un feto muy desarrollado no se le reconoce un estatus legal completo como persona, pero no se puede abortar a menos que sea necesario para proteger la vida o la salud de la madre. Green observa que el cambio de buscar a decidir esas líneas divisorias constituye una revolución conceptual de dimensiones copernicanas.

Leer más

La crítica de moda hacia la ciencia: el reduccionismo

25 comentarios

Cuando tratas de explicar a un lego en neurobiología por qué se enamora desde el punto de vista de aflujos químicos y demás, enseguida puede salirte con esa serie de tópicos que casi todos llevamos por bagaje: eso es muy frío, hay algo más, estás biologizando al ser humano…

Pero de un tiempo a esta parte, la crítica por antonomasia es que estás siendo reduccionista, como si con ese adjetivo te estuvieran llamando corto de miras, tramposo o ilógico.

Nada más lejos de la verdad.

Lo cierto es que la palabra “reduccionismo” ni siquiera tiene un significado claro. Por ejemplo, podemos decir que una disciplina científica se reduce a otra. La química se reduce a la física, la biología se reduce a la química, las ciencias sociales se reducen a la biología, etcétera. Y también es posible, poco a poco, unificar la química, la biología, la física e incluso las ciencias sociales.

Porque la sociedad está formada por seres humanos. Los seres humanos son mamíferos que se rigen por principios biológicos que se extienden a todos los mamíferos. Los mamíferos, a su vez, están formados por moléculas que obedecen a las leyes de la química y ésta, a su vez, a las reglas de la física subyacente.

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL