
Aidan Dwyer, de tan sólo 13 años de edad, ya es un inventor con una patente sobre energía solar.
Todo empezó cuando paseando por los bosques de las Catskill Mountains, al norte del estado de Nueva York, notó que las ramas desnudas de los árboles no estaban orientadas al azar.
Después de investigar un poco descubrió algo verdaderamente fascinante, la pauta de distribución de las hojas en las ramas y de las ramas en el tronco de muchos árboles siguen la denominada Sucesión de Fibonacci.

Aún recuerdo la polifonía un tanto horrísona de las impresoras matriciales. Era algo así como oír a R2-D2 escacharrado. Curiosamente el sonido del módem para conectarse a Internet también se parecía bastante. ¿Casualidad? Y entonces llegó la impresión a tinta y lo cambió todo. Las hojas ya no sólo se imprimían a mayor calidad y mucho más rápidamente sino que, además, lo hacían en silencio.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Queensland, en Estados Unidos, ha conseguido desarrollar un panel solar que, a partir de un tinte transparente, permite reducir el gasto energético de una construcción, y que puede incluso generar energía.