Esta semana, tal como ha recogido Genciencia, el Grupo Intergubenamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha elaborado un nuevo trabajo cuyas conclusiones no podían ser más pesimistas: “en el 2050 habrá millones de refugiados como consecuencia de las inundaciones y las sequías”.
Por poco alentadoras que resulten estas predicciones de futuro, hay que decir que el IPCC posee un alto grado de credibilidad. Según su actual modelo, el IPCC no realiza investigaciones propias, sino que se preocupa de examinar trabajos científicos realizados en todo el mundo, a partir de los cuales publica periódicamente informes de evaluación, informes especiales y documentos técnicos.
Se considera que las observaciones del IPCC son el reflejo de cierto consenso científico mundial y tienen un carácter apolítico; resultando, de esta manera, útiles como contrapeso en el debate sobre cómo actuar frente al cambio climático, muy condicionado por intereses políticos y económicos.

El cambio climático puede convertir en refugiados a millones de personas que viven en las zonas ecuatoriales y que se volverán un día inhabitables por la escasez de agua y de alimentos. Esta es la oscura predicción que el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático se dispone a anunciar el próximo viernes y que adelanta hoy el dominical británico ‘The Sunday Times’.
La captura y almacenamiento de carbón ha sido reclamado en numerosas ocasiones como una alternativa a los combustibles fósiles y una manera de reducir CO2 durante la producción de energía.
En base a los datos recogidos por las misiones de la NASA a Marte en el año 2005, en las que se descubrió que el dióxido de carbono en forma de “capas de hielo” cerca del polo sur de Marte se había reducido después de tres veranos consecutivos, una controvertida teoría considera que este calentamiento, producido de forma simultánea en la Tierra y en Marte, sugiere que los recientes cambios climáticos en nuestro planeta podrían no estar producidos por la acción del hombre.