El problema de determinar si ha hecho más o menos frío en una determinada época del año respecto a otras es que nuestro cerebro no es muy eficiente estableciendo comparaciones a largo plazo, y nuestra memoria es muy selectiva. Así que es posible que julio os haya parecido un mes más fresco de lo habitual (por las mañanas incluso había que abrigarse), pero no es así. Ha habido meses de julio mucho más fríos en años anteriores.
Nos los parece principalmente porque el julio del año pasado fue mucho más caluroso. Pero si echamos un vistazo a otros años, entonces podemos observar las fluctuaciones con mayor perspectiva hasta constatar que julio ha sido un mes bastante normal.
Este julio de 2011 está siendo 0,3 grados centígrados más fresco que la temperatura media del periodo de referencia (1971-2000), es decir, que está siendo normal o “muy ligeramente frío” a fecha de 25 de julio, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Reconozco que me encanta el frío. Sin embargo, también reconozco que tengo poca tolerancia al mismo: a menos de 10ºC ya me cuesta salir de casa. Pero hay personas que tienen una aclimatación extraordinaria al frío: la producción de calor de su cuerpo, su metabolismo basal, funciona muy por encima de lo habitual.
Como decíamos
Sabemos de muchos de casos en los que un hombre está asado de calor, pone el aire acondicionado a tope… y la mujer lo baja discretamente porque tiene frío. Al atardecer, un hombre puede pasear en manga corta y una mujer, generalmente, dirá que se ha levantado fresco y se cubrirá con una chaqueta. Ya no digamos las parejas que comparten lecho: habitualmente él tiene calor y ella, por el contrario, echa otra manta por encima.
Que Doñana es uno de los lugares preferidos por miles de especies, ya lo sabíamos. Pero la noticia es que, entre el frío del Norte de Europa y las abundantes precipitaciones registradas en Andalucía en lo que va de invierno, más de 70.000 aves acuáticas invernan allí.
Asistimos a los últimos coletazos del verano y casi todos estamos deseando que, al fin, regrese el frío. Sin embargo, el exceso de frío puede ser tan o más problemático que el exceso de calor. Sobre todo cuando odias el frío y tu profesión es estudiarlo.
Todos hemos visto la típica escena en la que alguien llega a casa después de una intensa y fría lluvia, empapado hasta el tuétano, y cómo una voz decía: cámbiate de ropa o cogerás un resfriado.
No importa la temperatura del lugar donde estemos, el metal siempre parece estar más frío que las demás cosas. Incluso, si estamos a una temperatura bajo cero, es posible que nuestros dedos se queden irremediablemente pegados a una barandilla metálica si cometemos la imprudencia de asirla sin estar provistos de un buen par de buenos guantes.