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Julio no ha sido un mes más frío de lo normal como a todos nos ha parecido

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El problema de determinar si ha hecho más o menos frío en una determinada época del año respecto a otras es que nuestro cerebro no es muy eficiente estableciendo comparaciones a largo plazo, y nuestra memoria es muy selectiva. Así que es posible que julio os haya parecido un mes más fresco de lo habitual (por las mañanas incluso había que abrigarse), pero no es así. Ha habido meses de julio mucho más fríos en años anteriores.

Nos los parece principalmente porque el julio del año pasado fue mucho más caluroso. Pero si echamos un vistazo a otros años, entonces podemos observar las fluctuaciones con mayor perspectiva hasta constatar que julio ha sido un mes bastante normal.

Este julio de 2011 está siendo 0,3 grados centígrados más fresco que la temperatura media del periodo de referencia (1971-2000), es decir, que está siendo normal o “muy ligeramente frío” a fecha de 25 de julio, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

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Las supermujeres que soportaban el frío para buscar ostras

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Reconozco que me encanta el frío. Sin embargo, también reconozco que tengo poca tolerancia al mismo: a menos de 10ºC ya me cuesta salir de casa. Pero hay personas que tienen una aclimatación extraordinaria al frío: la producción de calor de su cuerpo, su metabolismo basal, funciona muy por encima de lo habitual.

Es el caso de un grupo de mujeres que vivía en Corea y Japón allá por los años 1970.

El único sustento de estas mujeres emparentadas con Mr. Freeze de Batman es que su único sustento y el de sus familias era bucear en aguas gélidas (de alrededor de los 10ºC) para recoger ostras. Y no lo hacían con equipos de buzo ni nada parecido sino con un sencillo traje de baño de algodón.

Estas mujeres de hielo se habían entrenado desde muy pequeñas para combatir el frío: desde los 11 o 12 años, empezaban sus inmersiones, que no acababan hasta edades provectas de 65 años.

También llevaban a cabo un protocolo muy rígido en sus inmersiones, sobre todo en invierno:

Sólo lo hacían durante un período, a veces dos, que duraba entre quince y veinte minutos, y durante el cual realizaban varias zambullidas. Cada buceo duraba treinta segundos con otros treinta segundos de intervalo en la superficie, pero dentro del agua, antes de la siguiente inmersión. En estas condiciones y aun a pesar de una enorme producción de calor basal, la temperatura de su cuerpo bajaba de los 37 grados centígrados a 34,8, algo impensable para una persona normal.

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¿Por qué las mujeres son más frioleras que los hombres? (y II)

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Como decíamos en la anterior entrega de este artículo, las mujeres se enfrentan más eficientemente al frío, por eso parecen tener más frío que los hombres en un primer momento.

Con el calor pasa lo mismo: ellas lo hacen mejor. La mujer tarda menos en sudar, y por ello también siente calor mucho antes y más intensamente que el hombre.

El hombre suda enseguida y, por tanto, se le enfría rápidamente la piel, y así los receptores no captan tan eficientemente la temperatura ambiente.

Ello se debe a la mayor capacidad biológica de la mujer para, ante el calor, abrir los vasos sanguíneos de la piel y perder calor. Esto hace que su piel se vuelva más caliente que los objetos que la rodean, lo que le permite perder calor por varios mecanismos fisiológicos. Pero, a la vez , es esta piel caliente la que activa los receptores para el calor allí localizados e indica a su cerebro el calor que está experimentando.

El sudor, aunque es un buen sistema de refrigeración, no lo es tanto en un estado sedentario. En ese estado resulta mucho mejor la vasodilatación. Con el sudor se pierde agua y electrolitos y crea malestar.

El caso de la simple vasodilatación, por el contrario, que experimenta la mujer, desarrollada a lo largo del proceso evolutivo en su vida sedentaria, es un proceso más eficiente que le permite perder calor sin padecer las desventajas de la sudoración y sin la necesidad de ingerir agua.

Vía | El científico curioso de Francisco Mora

¿Por qué las mujeres son más frioleras que los hombres? (I)

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Sabemos de muchos de casos en los que un hombre está asado de calor, pone el aire acondicionado a tope… y la mujer lo baja discretamente porque tiene frío. Al atardecer, un hombre puede pasear en manga corta y una mujer, generalmente, dirá que se ha levantado fresco y se cubrirá con una chaqueta. Ya no digamos las parejas que comparten lecho: habitualmente él tiene calor y ella, por el contrario, echa otra manta por encima.

A primera vista, pudiera parecer que las mujeres son demasiado frioleras. Quizá es que la evolución no has la dotado para salir a la intemperie sino para permanecer en el calor del hogar. O tal vez las mujeres son de natural menos resistentes que los hombres.

Sin embargo, si las mujeres son más frioleras que los hombres es porque, en ese sentido, están mejor diseñadas que los hombres.

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Doñana, el lugar perfecto para invernar

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ansaresQue Doñana es uno de los lugares preferidos por miles de especies, ya lo sabíamos. Pero la noticia es que, entre el frío del Norte de Europa y las abundantes precipitaciones registradas en Andalucía en lo que va de invierno, más de 70.000 aves acuáticas invernan allí.

Por esta razón, hace décadas los países nórdicos hicieron colectas ciudadanas y con lo recaudado se compraron las primeras zonas de marismas para preservarlas como espacio protegido.

Juan Carlos Rubio, director del Parque Nacional de Doñana, ha reafirmado que las poblaciones de ánsares comunes de Europa han ido creciendo por las medidas de conservación que se han ido adoptando.

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Doctor Gordon: el polo humano y los mitos sobre el frío

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Asistimos a los últimos coletazos del verano y casi todos estamos deseando que, al fin, regrese el frío. Sin embargo, el exceso de frío puede ser tan o más problemático que el exceso de calor. Sobre todo cuando odias el frío y tu profesión es estudiarlo.

Que es el caso del doctor Gordon Giesbrecht, al que se le conoce como profesor Polo.

Y es que Giesbrecht fue capaz de romper el límite absoluto de los estudios de la hipotermia en seres humanos, que se había establecido en los 35 ºC. Giesbrecht demostró que podía reducir la suya propia a los 31 ºC.

Para ello, este psicólogo y director del Laboratorio para Ejercicios y Medicina Medioambiental de la Universidad de Manitoba en Winnipeg, se ha sumergido a menudo en hielo, se ha inyectado agua helada en las venas y ha rozado la muerte en diversas ocasiones: ha entrado en estado de hipotermia 39 veces. Su primera congelación fue en 1986.

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¿Por qué nos resfriamos cuando estamos fríos y mojados?

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resfriado.jpgTodos hemos visto la típica escena en la que alguien llega a casa después de una intensa y fría lluvia, empapado hasta el tuétano, y cómo una voz decía: cámbiate de ropa o cogerás un resfriado.

¿Qué relación hay, entonces, entre estar frío y mojado y coger un resfriado? Pues al parecer, ninguna directa, por muy extraño que nos suene.

A pesar de que la palabra “resfriado” ya induce a pesar que la causa es el frío, la palabra fue acuñada en 1537, cuando aún no se habían hecho los estudios que estar frío no reduce necesariamente la inmunidad ante el virus del resfriado.

¿Entonces cómo es posible que intuitivamente sepamos que estar fríos o mojados acaba casi siempre en un resfriado? Se barajan varias hipótesis.

La primera es que, al hacer un tiempo desapacible en el exterior, la gente tiene más probabilidad de pasar más tiempo encerrada en interiores y, por tanto, más próximos a los virus de otras personas. O sea, que nos resfriaríamos precisamente porque estamos en un lugar calentito lleno de gente, el lugar predilecto de los virus.

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¿Por qué el metal está frío al tacto?

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No importa la temperatura del lugar donde estemos, el metal siempre parece estar más frío que las demás cosas. Incluso, si estamos a una temperatura bajo cero, es posible que nuestros dedos se queden irremediablemente pegados a una barandilla metálica si cometemos la imprudencia de asirla sin estar provistos de un buen par de buenos guantes.

La cultura popular incluso ha cristalizado esta idea: “más frío que el acero”, cuando se refiere a una persona sin sentimientos. (No confundir con la “mirada acero azul” de Dereck Zoolander).

Pero volvamos a la ciencia. Mediante 3 procesos (conducción, convección, radiación) se produce un intercambio de calor entre el cuerpo con más temperatura con el que tiene menos. Si este intercambio se produce por conducción, el flujo de calor es a través de la masa del propio cuerpo, sin que haya movimiento de materia.

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