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Cuando tienes tanto frío que al final mueres por el calor

Cuando tienes tanto frío que al final mueres por el calor
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Todos conocemos personas que parecen tener más frío de lo habitual. Gente que siempre necesita abrigarse un poco, a pesar de que nosotros estamos sudando por el calor. Generalmente, de hecho, son los hombres los que suelen quejarse del frío de las mujeres (aunque esa discrepancia puede darse normalmente porque las mujeres perciben más rápidamente los cambios de temperatura, como explicamos en una ocasión).

Sin embargo, hay casos extremos. Casos en los que las personas tienen tanto frío que, incluso frente a una ola de calor, mueren de frío. O más bien mueren por el calor.

Las personas mayores acostumbran a tener frío con frecuencia, incluso en verano, y suelen evitar abanicarse y usar aire acondicionado. A raíz de ello, son muy susceptibles a los golpes de calor y a los ataques al corazón. Durante la ola de calor que asoló Europa en 2003, por ejemplo, murieron 35.000 personas, la mayoría de ellas de edad avanzada.

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Las razones que conducen a esta discrepancia de temperaturas son diversas, y son difíciles de diagnosticar en un principio, tal y como explican Joan Liebmann-Smith y Jacqueline Nardi Egan en su libro Escucha tu cuerpo. Por ejemplo, sentir frío a menudo puede ser síntoma de hipotiroidismo, o escasa actividad de la glándula tiroides:

La intolerancia al frío puede también ser una señal del trastorno hormonal llamado hipopituitarismo, que consiste en un funcionamiento deficiente de la pituitaria, glándula principal del sistema endocrino. Además de hipersensibilidad al frío, las personas afectadas de hipopituitarismo pueden sufrir cansancio, problemas de fertilidad y baja presión sanguínea. Y la intolerancia al frío puede también ser un signo de otro trastorno hormonal, la disfunción hipotalámica, que afecta al hipotálamo, glándula que ayuda a regular la temperatura del cuerpo, el apetito, el peso y las emociones.

La anemia también puede tener asociado una sensación frecuente de frío (sucede en un 20 % de los anémicos por deficiencia de hierro).

En casos todavía más extraños, la sensibilidad al frío puede ser un síntoma de cáncer de huesos o de leucemia. Y finalmente, un síntoma de fibromialgia (si con el frío se acompaña rigidez y dolor):

trastorno musculoesquelético que también suele afectar más a las mujeres. Aunque no pone en peligro la vida, puede ser incapacitante.

Fotos | Pixabay

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