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[Libros que nos inspiran] ‘Eurekas y Euforias. Cómo entender la ciencia a través de sus anécdotas’ de Walter Gratzer

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856937931_b43fa1c78a.jpgPudiera parecer que Eurekas y Euforias, de Walter Gratzer, químico por la Universidad de Oxford, es un volumen liviano de anécdotas más o menos inspiradas. Un libro para sacar historias que pueden contarse en un bar de copas (si tu interlocutor está mínimamente interesado en la ciencia, claro).

Y en parte lo es, pero hay que matizar una cosa. Las anécdotas aquí desarrolladas trasponen el umbral de lo puramente anecdótico, valga la redundancia. No se queda en la superficie de la historia risible o curiosa, sino que profundiza un poco más. Lo suficiente como para catalogar las anécdotas aquí expuestas como pequeños ladrillos que, por separado, pudieran parecer inconsistentes, pero que todos unidos, elevan una torre altísima de comprensión.

Las anécdotas de Gratzer, pues, son un estupendo complemento al conocimiento científico: lo refuerza, lo jalona de conexiones y relaciones interesantes y, finalmente, convierte a sus protagonistas, los científicos, en seres humanos, cercanos y falibles. Algo que de vez en cuando vale la pena recordar.

Sería absurdo pretender que estos retazos del pasado vayan a abrir senda fácil hacia el conocimiento científico, pero sin duda arrojan una luz sobre la sociología y la historia de la ciencia.

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Los 10 experimentos científicos más crueles de la historia (y III)

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8 PERROS BICÉFALOS

El cirujano soviético Vladimir Demikhov creó un perro de dos cabezas en 1954, uniendo la cabeza de un cachorro al cuello de un pastor alemán.

Ambos animales murieron por culpa del rechazo de tejidos, pero eso no detuvo a Demikhov para crear 19 animales bicéfalos más en los siguientes 15 años.

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Los 10 experimentos científicos más crueles de la historia (II)

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4 ESTUDIANDO EL DISGUSTO

En 1924 Carney Landis, de la Universidad de Minnesota, quiso investigar las expresiones faciales de disgusto. Para ello dibujó líneas en las caras de los voluntarios con un corcho quemado antes de pedirles que olieran amoníaco, que escucharan jazz, que vieran material pornográfico o que metieran la mano en un cubo lleno de sapos.

La mayoría aceptó (no sin pasarlo realmente mal), evidenciando lo fácil que resulta que mucha gente acate la autoridad.

5 RESUCITANDO A LOS MUERTOS

Antes de que se pusieran de moda los zombis, Robert Cornish, de la Universidad de Carlifornia, tenía el propósito de revivir a un muerto inyectándole adrenalina y anticoagulantes mientras lo giraba en una rueda con el objetivo de hacerle circular la sangre.

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Los 10 experimentos científicos más crueles de la historia (I)

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Los científicos no son orates de bata blanca con los cabellos disparados hacia todos los puntos cardinales del mundo. Aunque, a juzgar por la siguiente lista de experimentos crueles y sórdidos, tal vez haya unos cuántos que sí se ajusten al arquetipo.

La lista fue confeccionada por Alex Boase, en su libro Elephants on Acid and Other Bizarre Experiments.

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Los fraudes más sonados de la ciencia (y IV): estrellas plagiadas y realidad pintada

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ESTRELLAS PLAGIADAS

Otro plagiador cazado fue el astrónomo Ptolomeo (90-150).

Cuando los astrónomos del siglo XIX estudiaron su catálogo de 1.025 estrellas, descubrieron que algo fallaba, algo sospechosamente casual. Y es que el catálogo reflejaba las estrellas que se observaban desde Rodas, pero faltaban las que sólo se pueden observar desde Alejandría.

Lo cual era un poco raro porque Ptolomeo vivía en Alejandría. Así que cabe suponer que el astrónomo se limito a plagiar el catálogo de otro astrónomo que trabajaba en Rodas, Hiparco de Nicea. Y como aún no existía la SGAE, se salvó de la multa.

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¿El sexo no se lleva bien con la ciencia?

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Tenemos la idea de que el genio, consagrado a su trabajo y a sus objetivos profesionales, siempre en una nube, apenas tiene tiempo para los placeres mundanos, incluyendo los carnales.

Todos conocemos artistas que, por el hecho de serlo, son tocados por un sexappeal que resulta irresistible para muchas mujeres. Sin embargo, en el campo de las ciencias, la bata blanca y el aire geek no parecen ser tan sexualmente atractivos. O quizá son los propios científicos, tan objetivos y analíticos ellos, los que no le encuentran la gracia a un acto tan desordenado y poco higiénico como el coito.

Ello ha contribuido, quizá, a que muchos científicos, además de ser considerados mad doctors como los que aparecen en las películas, también se hayan convertido en criaturas asociales, insulares, con cierto reparo a la hora de entregarse al sexo. ¿Sexo y creatividad científica están reñidos?

Entre muchos de los casos recogidos, quizá los más radicales sean los 3 siguientes:

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Los temblores del Parkinson provocados por la autofagia

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Un estudio científico realizado por investigadores norteamericanos pertenecientes al Colegio de Medicina Albert Einstein (New York) ha logrado explicar el por qué de los temblores que sufren quienes padecen Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa en la que diversas zonas del cerebro sufren pérdidas neuronales (muerte de las células responsables de la producción de la dopamina, neurotransmisor básico en las redes neuronales) provocando entre otros efectos, los temblores.

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¿Los científicos creen en Dios?

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El Vaticano, por dearbarbieMuy interesante la pregunta que nos plantean hoy en Barrapunto: ¿Por qué los científicos no creen en Dios?.

Según los datos de la revista Nature, sólo el 7% de los miembros de la National Academy of Sciences norteamericana reconoce su fe, mientras que un 72% se declara ateo. En su homóloga británica, la Royal Society, el porcentaje de creyentes es aún menor, un 3%, frente a un 79% que se considera ateo. Para contrastar los datos, en la sociedad americana las cifras se dan la vuelta, y sólo un 3% asegura no creer en ninguna divinidad.

A mí, personalmente, la ciencia nunca me ha supuesto un obstáculo para conservar la fe, más bien todo lo contrario, Dios y la ciencia se complementan a la perfección en mi forma de entender las cosas, sin necesidad de caer en falacias como el eufemísticamente llamado diseño inteligente. Sin embargo, entiendo que para muchos los conocimientos actuales chocan frontalmente con ciertas ideas del Dios creador de un universo estático y antropocéntrico que deriva de las lecturas más literales del Antiguo Testamento.

¿Tú qué opinas, es incompatible la fe con el conocimiento y la búsqueda científicos?

Vía | Barrapunto
Más información | Bitácora de Azaras
En Genciencia | ¿Descubierto el gen religioso?

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