No es cierto que un láser de dióxido de carbono pueda rejuvenecer la vagina: no es más eficaz que un placebo

No es cierto que un láser de dióxido de carbono pueda rejuvenecer la vagina: no es más eficaz que un placebo
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¿Ha oído hablar del láser fraccionado de dióxido de carbono (CO2)? La técnología láser de dióxido de carbono ha logrando ser una de las técnicas con más demanda en el ámbito de la estética.

Incluso para rejuvenecer la vagina. Sin embargo, tenemos malas noticias: esta técnica no es más eficaz que un placebo.

Placebo

La tecnología del CO2 utiliza una técnica cuyo procedimiento incide en la piel a través de la penetración con un pixelado hecho con scanner, produciendo micro perforaciones en la piel para alcanzar las capas más profundas, dejando áreas de piel sanas entre ellas. Durante la aplicación, la energía pulsada que emite este láser calienta el H2O hasta llegar a su punto de ebullición, generando así la vaporización de las capas superficiales de piel.

Si bien los láseres se asocian comúnmente con la piel del rostro, también se promueven como una forma eficaz de tratar los síntomas vaginales dolorosos que pueden ocurrir después de la menopausia.

Según sus anunciantes, el láser limina las capas externas de piel dañada y estimula el crecimiento de piel nueva y saludable, que se dice que reduce, o incluso elimina por completo, los síntomas vaginales negativos.

Pero un nuevo ensayo dirigido por la UNSW en Sydney, cuyos resultados se publican en The Journal of the American Medical Association (JAMA) comparó los resultados del láser con los resultados de un tratamiento con placebo y, sorprendentemente, descubrió que no había diferencias entre los dos.

El estudio fue doble ciego, lo que significa que los participantes no solo no sabían en qué grupo estaban, sino que tampoco los investigadores y los médicos.

Aproximadamente la mitad de las mujeres experimentan cambios en la vagina después de la menopausia, provocados por una disminución de los estrógenos. Estos cambios también pueden ocurrirles a mujeres que han sido tratadas por cáncer de mama. Algunos de los síntomas más comunes incluyen dolor durante las relaciones sexuales, sequedad vaginal, picazón o irritación y síntomas del tracto urinario.

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