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Buscando la manera perfecta de simular heces humanas

Buscando la manera perfecta de simular heces humanas
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En días en los que se ha puesto de moda decir que, en caso de que has encadenado muchos infortunios, parece que hayas pisado un pastel de Ikea (en vez de has pisado mierda), hablar de nuevo de caca pudiera ser redundante. Pero vamos a hacerlo. A pesar de que ya os hablamos de aquellas hamburguesas de caca.

En esta ocasión, no hablaremos de heces de verdad, afortunadamente, sino de la forma ideal de imitarlas. Pero ¿para qué diablos querría un investigador simular caca humana? ¿Para gastar una broma?

No se descartan las bromas, ni la opción al IgNobel, pero la razón de los científicos de Kimberley-Clark en Dallas, Texas, tenían otra cosa en mente cuando en 1994 trataron de simular deposiciones humanas: probar la eficacia de distintas clases de pañales, así como de las almohadillas de incontinencia de la compañía. Para ello no sólo debían crear caca verosímil, sino también inodora y que no supusiera ningún peligro.

Tal y como explican Ian Crofton en Historia de la ciencia sin los trozos aburridos:

Los primeros experimentos con pastel de calabaza y manteca de cacahuete no tuvieron éxito, pues los ingredientes sólidos y líquidos se separaban con demasiada facilidad. Después de un período de intensa investigación, Richard Yeo y Debra Welchel dieron con la receta ideal: una mezcla de almidones, polivinilo, gomas, gelatina, resinas y fibras. Simplemente añadiendo agua se obtenía, según Yeo, "algo tan cercano a la cosa real como era posible".
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