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Si quieres seducir a un hombre hay algo más eficaz que tu belleza

Si quieres seducir a un hombre hay algo más eficaz que tu belleza
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La psicóloga Monica Moore, de la Webster University en St. Louis, es una de las mayores expertas en las bases no verbales de la seducción y el cortejo. A su juicio, todos los animales muestran patrones en los primeros pasos del cortejo, como si estuvieran grabados por la naturaleza, y los seres humanos no son una excepción.

En el primer gran trabajo al respecto, publicado en 1985, Moore estudió la conducta de 200 mujeres durante más de cien horas en bares.

En sus análisis, estableció un catálogo de 52 conductas femeninas de interés que, según el bioquímico Pere Estupinyá, en su libro S=EX2:

incluían miradas directamente a los ojos, acicalarse el pelo inconscientemente, sonreír, ladear la cabeza, tocarse de manera refleja el cuello o los labios, pedir ayuda e inclinar el cuerpo hacia delante.
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Para fortalecer sus observaciones, Moore estableció otro experimento en el que los sujetos debían predecir el éxito o el fracaso de las interacciones entre hombres y mujeres en un bar. Para ello solo podían contemplar los gestos y los movimientos a lo largo de la conversación.

En 1989 publicó el estudio en el que mostró que consiguieron un gran índice de aciertos, pero también halló un resultado que no esperaba: lo que realmente predecía la aproximación masculina y el éxito del encuentro no era la belleza de la mujer, sino el número de señales que emitía.

Una de las conclusiones más llamativas de Moore es que, a la hora de seducir, no es tan importante la belleza como las señales que se emiten. Los hombres se acercan más a las desconocidas que esbozan una sonrisa o dirigen una mirada al hombre en cuestión. Incluso más que a las mujeres de vestidos escotados.

De hecho, una de las conclusiones de la revisión publicada por la doctora Moore es que en dos tercios de las ocasiones es claramente la mujer quien da pistas al hombre para que se acerque a conversar. Siempre es ella la que da la señal. Se han grabado situaciones en clubes, parques o laboratorios, y se observa repetidamente que cuando el chico da un paso casi siempre es precedido por invitaciones no verbales de la chica.

Más información | Psychology Today

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