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Agricultura, ganadería y cambio climático

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Greenpeace acaba de presentar un informe sobre cambio climático y prácticas agrarias. Este informe, escrito por el profesor Pete Smith (uno de los coautores del último informe del IPCC), da las claves de la influencia de las prácticas agrarias actuales sobre el cambio climático. Y además de eso, el informe analiza también el potencial de las prácticas agrarias para mitigar el calentamiento global. En mi opinión esto es una buena noticia, pues muestra una visión creativa y positiva que pocas veces se da en este tipo de informes.

El principal impacto de las prácticas agrarias actuales es el uso desmesurado de fertilizantes sintéticos. El 50% de los mismos termina en el agua o la atmósfera, y una parte significativa de esta cantidad es en forma de óxido nitroso (gas con un efecto invernadero casi 300 veces más potente que el dióxido de carbono). A eso se suma el coste energético de la síntesis de los fertilizantes.

La siguiente fuente directa de emisiones es la ganadería, en forma de metano, procedente de la digestión de los animales. Este gas tiene un gran potencial efecto invernadero en la atmósfera. Greenpeace estima que cada kilo de carne de vacuno produce emisiones equivalentes a 13 kilos de carbono.

El impacto indirecto de la agricultura y ganadería (y que va más allá del cambio climático) es el cambio de usos del suelo. Deforestación, degradación de los suelos, modificación de los ciclos naturales de nutrientes, etcétera.

¿Cómo podría cambiar todo esto para que los sistemas agrarios pasen a ser sumideros netos de carbono? Las claves de Greenpeace son: 1) reducir el uso de fertilizantes, 2) proteger los suelos, 3) mejoras en los cultivos de arroz, manteniéndolos anegados solo lo necesario, y 4) reducción de la demanda de carne en países desarrollados.

Vía | Greenpeace

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