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Cada vez hay más pruebas de que la esquizofrenia tendría relación con nuestros intestinos

Cada vez hay más pruebas de que la esquizofrenia tendría relación con nuestros intestinos
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Una forma de curar la esquizofrenia podría ser a través de las entrañas, concretamente del ecosistema de bacterias y microbios que viven en nuestros tractos digestivos, conocido como el microbioma intestinal.

Pues el microbioma podría estar detrás de a algunas características de la esquizofrenia, tal y como ha publicado en la revista Science Advances un equipo internacional de científicos.

Microbioma

Los miles de millones de bacterias que hay en el intestino pueden ayudar a regularlo todo, desde la capacidad para digerir los alimentos hasta cómo funciona nuestro sistema inmunológico. También podría estar detrás de problemas como la esquizofrenia.

Más de 21 millones de personas en todo el mundo sufren de esquizofrenia, una enfermedad mental que provoca que un buen número de personas experimenten delirios y escuchen voces. Muchos de los síntomas de la enfermedad provienen de una comunicación defectuosa entre las células del cerebro. Y, durante décadas, los científicos han buscado una cura en el cerebro.

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La idea de que el intestino está conectado a la salud mental ha ido ganando terreno en los últimos años. Y la investigación apunta ahora a un vínculo entre el microbioma intestinal y una serie de trastornos de la salud mental, como la ansiedad, la memoria y los déficits motores en la enfermedad de Parkinson.

Para explorar la conexión con la esquizofrenia, se secuneció el material genético en muestras de heces de pacientes con esquizofrenia, revelando que éstos tenían microbiomas intestinales menos diversos que los pacientes sin esquizofrenia. Los microbiomas de pacientes esquizofrénicos también albergan tipos únicos de bacterias. De hecho, eran tan distintos que los investigadores pudieron diferenciar a los pacientes con esquizofrenia solo por las bacterias en sus heces.

Lo más interesante, sin embargo, es lo que pasó cuando se hicieron trasplantes de heces de esquizofrénicos y de personas sanas a ratones, transmitiendo así su carga de microbios intestinales.

Los ratones que recibieron trasplantes fecales de controles sanos se comportaron normalmente, pero los cerebros de los animales que recibieron microbios de pacientes con esquizofrenia mostraron cambios en el glutamato, un neurotransmisor que se cree que está mal regulado cuando se padece esquizofrenia

Estos sorprendentes hallazgos podrían abrir una nueva vía terapéutica para tratar enfermedades mentales.

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