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¿De verdad que las mujeres son más incompetentes en matemáticas que los hombres? (I)

¿De verdad que las mujeres son más incompetentes en matemáticas que los hombres? (I)
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Ha cristalizado la idea de que, en cuestiones matemáticas, los hombres son más hábiles que las mujeres. Y que ésa es la razón de que haya más matemáticos que matemáticas, por ejemplo. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas.

Según diversos experimentos, basta con reformular la descripción de las pruebas de competencia matemática para que las diferencias entre hombres y mujeres no se produzca.

En pocas palabras, vivimos en un entorno social que da por sentado que las matemáticas son cosa de hombres, así que las mujeres no se enfrentan con la misma confianza a las pruebas estándar. Pero basta con cambiar el nivel de amenaza del contexto para producir efectos tangibles en la capacidad para desempeñar una determinada tarea, incluso resolver problemas matemáticos.

Es lo que hicieron Chaterine Good y sus colegas de la City University de Nueva York con 100 estudiantes universitarios que se habían matriculado en una clase intensiva de cálculo que servía de preámbulo a las ciencias exactas. Se les entregó a todos un test con preguntas extraídas del examen de graduación y, para motivarles, se les comunicó que se les ofrecería créditos extra dependiendo del rendimiento.

Lo importante en el experimento es que, dentro del sobre donde estaba el test, se había introducido también información acerca del mismo, tal y como explica Cordelia Fine:

Los estudiantes del grupo de amenaza de estereotipo entendieron que el test estaba diseñado para medir su habilidad en matemáticas, para intentar saber por qué algunas personas son más aptas que otras para las matemáticas. Esa clase de afirmación supone ya de por sí una amenaza de estereotipo para las mujeres, pues que son plenamente conscientes de su estereotipada inferioridad en matemáticas. A eso había que añadirle que al grupo sin ninguna condición de amenaza se le informó de que, después de haber realizado la prueba con miles de estudiantes, no se había encontrado ninguna diferencia de género.

A pesar de que los estudiantes del experimento habían recibido más o menos la misma formación, las mujeres que realizaron el test en condiciones de no amenaza, obtuvieron mejor puntuación.

los hombres y las mujeres del grupo amenazado, obtuvieron una puntuación aproximada del 19 por ciento al realizar ese ejercicio tan difícil. Sin embargo, las mujeres del grupo no amenazado obtuvieron una puntuación media del 30 por ciento, superando, de esa manera, a cualquier otro grupo, incluidos los dos grupos de hombres.

Lo que sugieren esta clase de estudios es que las diferencias de género en el ámbito de las matemáticas pueden no tener un razón biológica y ser inmutables, sino también tener un sustrato social considerable. Cambiando el estereotipo social, pues, las puntuaciones de hombres y mujeres podrían igualarse.

Otro estudio similar fue llevado a cabo por Gregory Walton y Steven Spencer, de la Universidad de Stanford, que analizó los datos obtenidos de docenas de experimentos de amenaza del estereotipo para demostrar que el rendimiento académico caía en picado.

Ambos investigadores confirmaron que los participantes negativamente estereotipados (es decir, las mujeres que estudiaban matemáticas y la minoría de estudiantes no asiáticos) cotejados en verdaderos tests académicos como el SAT, obtenían peor puntuación que los grupos no estereotipados bajo amenaza de estereotipo.

En la segunda parte de este artículo veremos más estudios similares.

Vía | Cuestión de sexos de Cordelia Fine

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