En un desierto de India se fabrican glaciares a mano para compensar el calentamiento: los próximos deben medir 40 metros

  • Las estupas de hielo de Ladakh, en el norte de la India, almacenan agua de invierno para regar en primavera

  • Dos estupas grandes con datos publicados, de 2015 y 2017, no llegan a la cuarta parte de los 16.000 m³ del diseño

En un desierto de India se fabrican glaciares a mano para compensar las dificultades del clima, y ahora deben medir 40 metros
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Redacción Xataka Ciencia

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Una estupa de hielo es un cono levantado a mano: una tubería lleva agua de un arroyo hasta un surtidor y el frío de la noche, sin máquina alguna, hace el resto. Según recoge Sciencepost, las próximas de Ladakh, en el norte de la India, aspiran a medir entre 30 y 40 metros y a guardar unos 16.000 m³ de agua, es decir, 16 millones de litros (suficiente para llenar unas seis piscinas olímpicas). Todo empezó con un prototipo de entre seis y siete metros.

Agua en el mes equivocado. Ladakh es un desierto frío de altura donde el agua llega a destiempo: en invierno los arroyos bajan llenos, cuando nadie siembra, y en primavera, cuando la semilla la necesita, están secos. Guardar ese caudal en forma de hielo ya se había probado. Chewang Norphel, ingeniero de la región, creó en 1987 embalses de hielo planos que exigían un valle orientado al norte a más de 4.000 metros de altitud y un mantenimiento intensivo para proteger el hielo del sol, condiciones que limitaban su réplica.

Sonam Wangchuk, ingeniero ladakhí, atacó el problema por la forma: en vez de extender el hielo, lo apiló. En el invierno de 2013-2014 su equipo, de la escuela alternativa SECMOL (Movimiento Educativo y Cultural de los Estudiantes de Ladakh), enterró una tubería desde el río Indo hasta un terreno situado a unos 3.170 metros de altitud, y la presión lanzó el agua hacia arriba, donde se congeló en el aire de la noche hasta formar un cono. Lo llamaron estupa por su parecido con los monumentos budistas de la región.

Qué se midió y qué se calculó. El prototipo guardó 150.000 litros y aguantó hasta el 18 de mayo de 2014, más de dos semanas después de lo previsto. La ventaja del cono es geométrica: con la misma forma, si se duplica la altura el volumen se multiplica por ocho y la superficie expuesta solo por cuatro. Que dure más que un embalse plano es, pues, un argumento de forma, y la cantidad de agua que acaba aportando es otra pregunta.

La cifra más repetida, que el cono se funde cinco veces más despacio que una charca helada, pide un matiz. Procede de un cálculo de superficies del propio Wangchuk, que lo explicó en un reportaje de 2014: "Una estupa de hielo de 40 metros de altura y 20 de radio almacenaría aproximadamente dieciséis millones de litros de agua. Si esa misma cantidad se congelara como un campo de hielo plano de dos metros de grosor, la superficie expuesta al sol sería unas cinco veces mayor". Esa proporción es una estimación para un cono de diseño. Con esas medidas, además, el volumen geométrico del cono ronda los 16.800 m³, así que los 16.000 son una cuenta de diseño.

En un desierto de India se fabrican glaciares a mano para compensar el calentamiento, y ahora deben medir 40 metros

Lo planeado y lo levantado. Los 30 a 40 metros son, pues, un objetivo. Un cono de 40 metros equivaldría a un edificio de unas 13 plantas y a 107 veces el volumen del prototipo, y exige que el chorro suba muy alto y que el agua llegue con presión suficiente. La experiencia previa invita a la cautela.

En enero de 2015 Wangchuk empezó en Phyang una estupa de 30 metros pensada para liberar diez millones de litros entre abril y mediados de junio, y al acabar el invierno había dos millones de litros y 20 metros. Un ingeniero ladakhí que pidió no ser identificado dijo que el agua realmente almacenada era mucho menor de lo afirmado, eso sí, porque al menos un tercio del cono no es hielo sino aire, arbustos y tuberías.

Los estudios publicados manejan órdenes de magnitud similares. Una estupa de Ladakh descrita en Frontiers in Earth Science en 2022 medía 24 metros en marzo de 2017 y contenía unos 3.700 m³ de agua, menos de una cuarta parte de los 16.000. El modelo de The Cryosphere de 2021 parte de un volumen típico de hasta un millón de litros por estupa. 

Cuánta agua se escapa. El tamaño no responde a lo que pregunta el agricultor: cuánta agua llega al campo. Los autores del trabajo de Frontiers, entre ellos el propio Wangchuk, señalan que hasta entonces no había estimaciones fiables de lo que una estupa puede aportar. Con mediciones de drones y un modelo de balance de energía, compararon tres estupas (una en Ladakh y dos en Guttannen, Suiza) y calcularon que las pérdidas superaron las tres cuartas partes del agua lanzada por el surtidor, sobre todo por el agua que se desperdiciaba sin congelarse.

La de Ladakh alcanzó un volumen máximo de hielo unas cuatro veces mayor que la suiza, y los autores esperan estupas más duraderas donde el aire es más frío, seco y despejado. Crecer, además, tiene un coste físico: según el modelo de The Cryosphere, un cono más esbelto y rugoso queda más expuesto al viento, lo que aumenta su intercambio de calor, y sus simulaciones son el mejor de los casos, con agua sin límite y rociado uniforme. Es, dicen sus autores, un primer cálculo de la energía en juego, no una guía de construcción.

Lo más reciente persigue perder menos agua. Suryanarayanan Balasubramanian, primer autor del estudio de Frontiers, fundó Acres of Ice en 2023 y cuenta en un reportaje de TIME de octubre de 2026 su sistema: "Ideamos un método para rociar agua desde las fuentes o para drenar las tuberías mediante válvulas controladas por sensores meteorológicos y de las tuberías". El texto atribuye a la automatización que se congele y almacene el 80% del agua del manantial, y habla de estupas de hasta 12 millones de litros de capacidad. Pero son cifras de prensa, sin método publicado.

Foto | Sierra Gladfelter, vía Universidad de Colorado

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